viernes 5 de febrero de 2010

Possunt quia posse videntur

"Pueden los que creen que pueden"
La Eneida
(Publio Virgilio Marón)

Confía en ti misma.





Y que esto último sea tu grito de guerra.

miércoles 27 de enero de 2010

Palabras de un veterano de la guerra de Irak

Disparad con la esperanza de hacer huérfanos,
viudas y madres sin hijos.
Jóvenes pobres matando a jóvenes pobres,
mientras cuentan sus ganancias viejos ricos.
¿Qué es la patria? ¿Dónde está?
Mi carro de hierro se hunde más y más...
¿Qué es la patria? ¿Dónde está?
No hay nada en el mundo por lo que morir o matar.

Qué hay de noble en no ver amanecer
y ver piernas destrozadas que saltan por el aire.
Qué hay de noble en violar, asesinar
mientras las ciudades y los pueblos... arden.

Ourense-Bosnia - Los Suaves


Lo que van a ver a continuación es un discurso de Mike Preisner, un jóven veterano de la guerra de Irak en cuya charla dice verdades como puños. No escribo mas, el lo dice todo.


lunes 18 de enero de 2010

Corazón salvaje

Un corazón salvaje late, al igual que todos, de forma mecánica. Pero, a diferencia del resto, quiere variar su ritmo, marcar su propio compás a pesar de que fuerzas más poderosas se lo puedan llegar a impedir. Y ante su desesperación, desea lanzarse contra un muro de emociones en actitud suicida, tratando de acelerar su ritmo hasta llegar a su propio limite. Y aquí pierde el tiempo su liderazgo a la hora de decidir cuando, donde y como. Porque cualquier momento es bueno para cometer el crimen de querer sentir cada instante en la frenética carrera de una vida. Cualquier momento válido para no tener miedo a estrellarse contra ese muro, sin otra alternativa que derribarlo o destrozarse con el violento golpe de una decepción, una traición, una envidia o una venganza.

Y, sin embargo, hay corazones que laten sin esperanza de encontrar algo tras ese muro. Y cuando se estrellan, en lugar de romperse, se provocan cicatrices que se acumulan conforme pasa el tiempo, que los endurecen hasta el punto de ser incapaces de sentir el tacto de otro corazón igual de herido y que desea llegar a el tanto como volver a correr sin ataduras hacia el muro. ¿Y por qué un muro? Puede que no sea más que una red de emociones entretejidas con la experiencia, agotando a quien en un intento tras otro trata de escapar de ella. O una frágil frontera de madera que al ser atravesada deja clavadas astillas que provocan dolorosas y sangrantes heridas. En todos los casos, son barreras. Y su único fin es ser atravesadas o derribadas. Incluso la más complicada de atravesar tiene su propia técnica para ello. Técnicas que dependen de la infinidad de corazones que lo intentan a diario. Y aunque el resultado en muchos casos sea insatisfactorio, decepcionante o trágico siempre es mejor que no hacer nada. Para algo más que bombear sangre sirve un corazón salvaje…


The Cult - Wild Hearted Son



Mañana, cuando me levante, me apetece que sea con esta canción.

jueves 14 de enero de 2010

Con humor: La vida de Brian

Esta es, sin lugar a dudas, una de las películas más desternillantes de la historia del cine. En mi caso, siempre logra levantarme el ánimo. La película es una sátira a los orígenes de la religión cristiana que tiene como protagonista a Brian, contemporáneo de Jesucristo. Brian es un tipo con pocas luces que, por curiosidad, se introduce en un grupo judío anti-imperialista que lucha contra la opresión de Roma. De ahí pasa a tener una vida análoga a la de Jesús, con crucifixión incluida. La película levantó ampollas en su momento entre los sectores más conservadores, aunque en realidad la sátira es sólo un pretexto para introducir una sucesión de gags a cada cual más divertido. Yo pienso, además, sobre la importancia de que existan películas así. Esas que llevan la vida al más completo de los absurdos. Las que nos hacen ver que, a veces, ver las cosas bajo otro punto de vista un poco fuera de lo común (casi diría surrealista) es muy bueno para la salud mental. Quizás habría menos gente amargada o con tendencia al suicidio.

En esta entrada me gustaría seleccionar los momentos que mas me gustan de la película, aunque hay que reconocer que tiene tantos puntos, que habría sido más correcto ponerla entera. Como siempre, que aproveche.

Discusión en el Coliseo sobre el derecho a ser mujer de Stan

Este diálogo no tiene desperdicio... ¡no me oprimas!



Segunda escena del Coliseo: ¡DISIDENTE!



Aprende latín con los Monthy Python

Esta es buenísima. Supongo que los que estudiaron letras en el Bachillerato la disfrutarán mucho más que yo.



Pijus Magnificus

Sin duda, el gag más conocido de la película. A ver quién, tras verla de un tirón, aguanta sin reirse... Aggeale una togta... cariñosamente




Una cruz por persona

Menudo personaje el notas este que sale en el gag...



Always look on the bright side of life

La última escena que decido colgar en este post es la mítica canción del final. Compuesta por Eric Idle (el mismo actor que la canta en la película), se ha vuelto muy conocida con el paso de los años. Me encanta la mala ostia que se gastaron los Monthy Python en el gag, reflejando la ironía que supone ver al graciosillo crucificado esperando a una muerte lenta y dolorosa mientras emite este canto que invita a ver la vida de forma positiva.

¿Qué más quieres?
Viniste de la nada... y a la nada vuelves.
¿Qué perdiste? ¡NADA!




A la hora de poner escenas divertidas de la película me doy cuenta que me dejo en el tintero muchísimas. Tampoco quiero destriparla a quien aun no la haya visto, aun cuando sea una obra para tumbarse en el sofá y prepararse para reir hasta que duelan las tripas sin preocuparse, lo más minimo, por el argumento.

martes 12 de enero de 2010

No al cierre de webs

Hoy quiero recomendar un blog para quien quiera estar informado de lo que está pasando con el nuevo anteproyecto de Ley de Economía Sostenible propuesto por el Gobierno. Sin embargo, parece que algo se está moviendo en la red para impedir que llegue a ser Ley...




Rueda de prensa a Javier Maestre e Isabel Boix sobre la medida



Y por si alguien no lo ha leído aquí les dejo el Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet:

lunes 28 de diciembre de 2009

The Wall


Esta entrada era inevitable. Debía dedicarsela a uno de mis discos favoritos. The Wall fue el primer disco conceptual de la historia. Mucho se ha escrito sobre el significado de la historia que cuenta a través de las distintas canciones. En resúmen, de lo que habla es del perjuicio que supone reprimir las emociones y negar tu existencia viviendo en una torre de marfil, apartado cada vez más del mundo y de las relaciones humanas. Pink Floyd lo hace a través de la vida de un rockero llamado Pink, el cual comienza a construir un muro emocional conforme va acumulando traumas a lo largo de su vida. Esa barrera cada vez más sólida lo aisla emocionalmente de las personas, llevándolo a un intento de suicidio que termina en convertirlo en un esquizofrénico ídolo de masas cuya nube de autodestrucción lo erige como un líder que lanza consignas fascistas y versos ofensivos contra la Humanidad. Es su propio aislamiento lo que lleva a Pink al borde de la locura. La historia se resuelve mediante un oscuro juicio (The Trial), donde sus propios fantasmas (el profesor que nunca creyó en el, su esposa a la que nunca hizo ni puto caso, su madre a la que despreció...) emiten el veredicto: destruir su muro (Tear down the wall!) como único antídoto contra la autodestrucción y la locura. Despojarse de todos los traumas vividos como quien se quita una pesada coraza que no permite respirar. Eso, en resúmen. Al final del post dejo un enlace a la Wikipedia donde pueden leer todo lo referente al disco.

Los videos que voy a colgar a continuación son de un concierto que ofreció Roger Waters en Berlín, el 21 de Julio de 1990. Fué uno de los conciertos más caros de la historia, no sólo por el espectáculo que ofrecieron, sino por la cantidad y la calidad de los artistas que invitaron al evento: Bryan Adams, The Band, Paul Carrack, Thomas Dolby, James Galway, Jerry Hall, The Hooters, Cyndi Lauper, Ute Lemper, Joni Mitchel, Paddy Maloney, Van Morrison, Sinnead O'connor, Scorpions y muchos más. Lo que se pretendió fué hacer un directo simbólico tras la caída del muro de Berlín (desde entonces, mucha gente identifica el disco de The Wall con ese acontecimiento, aunque no tenían nada que ver). Fue histórico porque era el primer concierto multitudinario que se daba en Berlín después de la unificación de las dos Alemanias. El sitio elegido fué la Postdamer Platz, un lugar con una gran carga simbólica (quien haya visto la película El cielo sobre Berlín sabrá por qué lo digo). En el transcurso del concierto se erigió un gigantesco muro entre el escenario y el público asistente. Muro que se completó cuando sonaron los últimos acordes de la canción Goodbye cruel world. La otra mitad del concierto el muro estuvo presente hasta la acojonante The Trial, momento en el cual todo el público gritó al unísono Tear down the wall!! al ritmo de la música hasta que, finalmente, el muro fue derribado ante el aplauso de más de 250000 personas.

He decidido seleccionar varios momentos del concierto y en riguroso orden. Paso a comentar brevemente los vídeos. Como siempre, que aproveche.

Another brick in the wall

Empiezo con la que es, sin duda, la canción más conocida del disco. La atractiva chica que sale cantando y bailando como si estuviera poseída es Cyndi Lauper.




Empty Spaces / What Shall We Do Now

De aquí destaco el dibujo animado que sale proyectado contra el muro, el cual está extraído de la propia película que rodaron en 1982 con las canciones del disco. Es una animación muy explícita y que da lugar a diversas interpretaciones. También destacable la impresionante actuación de Brian Adams a duo con Roger Waters.



Hey You!

¿Qué decir de esta canción? A mi me parece una de las más hermosas del disco, y poder escucharla con la voz de Paul Carrack... de verdad, emociona. La cuelgo subtitulada porque merece mucho la pena entender la letra. Together we stand, divided we fall...



Comfortable Numb

En pleno clímax, Waters nos sorprende con una de sus mejores canciones interpretada a dúo con el inimitable Van Morrison. Sobre la canción, muchos expertos musicales coinciden en que tiene uno de los mejores solos de guitarra de la historia. Yo coincido con ellos, ya que es dificil que no se pongan los pelos de punta mientras se te mete por la espina dorsal.



Waiting for the worms / Stop / The Trial

La última canción de todas es el apoteósico final del concierto. Sin palabras. Tan sólo que he decidido dejar un segundo vídeo con la canción The Trial de la película, porque me gusta más cómo suena con la desgarradora voz de Waters y para que comparen lo bien caracterizados que están todos los personajes en el concierto respecto a la película original. TEAR DOWN THE WALL!!





Más información sobre el disco en: The Wall

domingo 27 de diciembre de 2009

Sobre ángeles caídos


Aprovechando que mañana viene Paul Auster a León, hoy quiero hacer una reseña literaria. La novela se llama Brooklyn Follies. Una historia, casi un cuento, que cuando terminé de leerla me dejó con muy buen sabor de boca y con ganas de vivir. Una novela que habla de ángeles caídos, de personas que por azar, destino o mala suerte han visto cómo su vida se iba a la mierda. El protagonista, Nathan, un hombre casi sexagenario, prejubilado y recién recuperado de un cáncer de pulmón, decide viajar a Brooklyn con el único fin de terminar sus días en el sitio donde nació. Debido a sus errores, ha sembrado una ex-mujer que lo odia a muerte y una hija que no le habla, así que su único consuelo son los recuerdos, decidiendo avivarlos para comenzar a escribir una novela con anécdotas suyas y de otros conocidos. Su título: El libro del desvarío humano(en algunos pasajes de la novela cambia el título a Historia de la estupidez de los hombres).

En Brooklyn toma contacto de sorpresa con su sobrino, Tom, al que hace años que no ve y con una serie de personajes cuyas vidas están siempre sometidas a los edictos del azar. Desde un librero homosexual cuyo pasado está tan revuelto como sus estanterías. Una mujer de unos 35 años que lleva a su hijo al colegio todos los días y cuya historia se tuerce en el momento que conoce a Nathan. La hermana de Tom, que pasa de actriz porno a cantante consumidora de toda clase de drogas y estupefacientes y, de ahí, a ser abrazada en una secta desde donde consigue superar su adicción pero que termina por anular su vida. También su hija, una niña de 9 años que es más lista que el hambre. Y muchos más.

Son todos ángeles caídos en busca de una oportunidad de redención. Personas que han ganado y fracasado varias veces en la vida, que han traicionado y les han traicionado, que fueron valientes y a un tiempo cobardes, que aciertan poco y se equivocan mucho. Gente corriente que, sencillamente, ha vivido y procuran no llenarse ni que les llenen más de mierda en sus vidas. Y así, poco a poco, el solitario y envejecido Nathan pronto va rodeándose de esas personas, recuperando la esperanza de su vida. Volviendo a empezar.

Lo mejor de todo es que su autor no emite juicios morales acerca de la actitud de sus personajes. Los deja evolucionar a su libre albedrío. Resumiendo: es una novela muy positiva acerca de las oportunidades que brinda el destino a quienes vuelven a valorar la vida. Así que es especialmente recomendable para estos tiempos en los que interesa mantenernos amargados, deprimidos o acojonados. También para aquellas personas que solo piensan en absolutos, sin descubrir ni comprender los matices que componen la vida y las acciones de cada persona. Que aproveche.

domingo 20 de diciembre de 2009

Tiemblan los corazones



Tiemblan los corazones - Platero y Tu

¡Tiemblan los corazones!
tiemblan por causas falsas.
No entiendo tus razones.
Me queman tus palabras.
Tu negra destrucción...
"divina esperanza".
Te las das de sincero
pero no me engañas,
a mi no me engañas...
¡a mi no me engañas!

Oficio canallesco
para sanguijuelas baratas.
No chupes tanto y, ¡mirate!
la verdad se te atraganta.
Salimos de una guerra
a entrar en batalla.
No entiendo tus razones.
Me queman tus palabras,
me queman tus palabras...
¡me quemas tu!

La Estatua de la Libertad se quiere divertir
prendiendo con su antorcha la mecha de algún misil.
El mundo esta hecho un lio y ahora sales al entrar.
Trucaron los relojes y la hora sigue igual,
sigue igual...
¡Sigue igual!

miércoles 16 de diciembre de 2009

Copenhague

El Roto


No sé cuando dibujó esta viñeta, pero vale como reflexión ante la Conferencia sobre el Cambio Climático, la cual está siendo celebrada por la ONU desde el 7 al 18 de Diciembre en Copenhague.

Lo cierto es que después de la polémica suscitada por el que ya se ha bautizado como Climategate (un lamentable escándalo que ha salpicado de lleno al IPCC y provocado un repunte de las tesis escépticas al Cambio Climático antrópico), y la cantidad de voces opuestas a la Cumbre que vienen prácticamente de todos los frentes (paises en vías de Desarrollo, ONG´s, manifestantes...), está claro que la Conferencia no va a servir para nada.

Para cerrar el post, y hablando del Climategate, un enlace. Que aproveche...

"El 'Climagate' es un intento irrisorio de negar la ciencia" (Drew Shindell, climatólogo del Instituto Goddard de la NASA)

miércoles 9 de diciembre de 2009

Muse - Uprising

Atentos a la primera canción que suena del nuevo disco de Muse (The Resistance). No tiene desperdicio. A mi, por lo menos, me ha dejado boquiabierto. No solo por la música, que es genial: potente, efectiva y con un ritmo muy pegadizo. Escuchen bien la letra. Y es que ya se iba advirtiendo una evolución hacia un contenido cada vez más político y combativo en las letras de este grupo británico (por ejemplo, en Map of the Problematique), dejando poco a poco aquel universo nihilista y autodestructivo de sus primeros discos.

Esta canción es un sencillo y auténtico canto a ganarse la libertad a través de la acción, a no quedarse callado. Es una respuesta lírica contra una bofetada, venga de quien venga. Una apertura de cremallera sobre una boca o un mordisco salvaje contra una mano que aplasta tu cabeza contra el suelo sin dejarte hablar, sin dejarte tan siquiera respirar.

Sin más, les dejo con la canción. Que la disfruten.



Muse - Uprising

Paranoia is in bloom,
The PR transmissions will resume
They'll try to, push drugs that keep us all dumbed down
And hope that, we will never see the truth around
(so come on)
Another promise, another seed
Another, packaged lie to keep us trapped in greed
And all the, Green belts wrapped around our minds
And endless, red tape to keep the truth confined
(so come on)

They will not force us
They will stop degrading us
They will not control us
We will be victorious
so come on

Interchanging mind control
Come let the, revolution takes its toll
If you could, flick the switch and open your third eye
You'd see that
We should never be afraid to die
(so come on)

Rise up and take the power back
It's time the fat cats had a heart attack
They know that their time's coming to an end
We have to unify and watch our flag ascend

They will not force us
They will stop degrading us
They will not enslave us
We will be victorious

They will not force us
They will stop degrading us
They can not control us
We will be victorious

miércoles 18 de noviembre de 2009

Proyecto Genome 10K

He decidido iniciar de una vez mi blog GATTACA (ya iba siendo hora...) con la siguiente entrada.




Que aproveche.

miércoles 11 de noviembre de 2009

I want out

Todo un himno. Que aproveche.



I want out - Helloween

From our lives' beginning on
We are pushed in little forms
No one asks us how we like to be
In school they teach you what to think
But everyone says different things
But they're all convinced that
They're the ones to see

So they keep talking and they never stop
And at a certain point you give it up
So the only thing that's left to think is this

I want out to live my life alone
I want out leave me be
I want out to do things on my own
I want out to live my life and to be free

People tell me A and B
They tell me how I have to see
Things that I have seen already clear
So they push me then from side to side
They're pushing me from black to white
They're pushing 'til there's nothing more to hear

But don't push me to the maximum
Shut your mouth and take it home
'Cause I decide the way things gonna be

I want out to live my life alone
I want out leave me be
I want out to do things on my own
I want out to live my life and to be free

There's a million ways to see the things in life
A million ways to be the fool
In the end of it, none of us is right
Sometimes we need to be alone

No no no, leave me alone

I want out to live my life alone
I want out leave me be
I want out to do things on my own
I want out to live my life and to be free

viernes 30 de octubre de 2009

Una recomendación



(500) días juntos. Una película arriesgada, atípica, desenfadada, directa, divertida, en ocasiones cruel y triste pero, ante todo, honesta que habla del amor en nuestros tiempos y, también, del desamor. Le acabas cogiendo cariño tanto a Tom como a Summer (la pareja protagonista de la película), a pesar de tener dos conceptos completamente opuestos sobre las relaciones. A parte de estar muy bien contada y tener un guión sincero e inteligente, no es la típica historia que nos venden habitualmente. Se acerca más a la realidad, tanto en lo bueno como en lo malo. Rompe, ante todo, con el punto de vista superficial, vacío e, incluso, sexista, de que los hombres siempre huyen de los compromisos y las mujeres son unas románticas que sólo buscan al hombre perfecto. Una historia muy de hoy en día.

Y lo dejo ahí ya que prefiero que la vean y la disfruten. La recomiendo por ser un tipo de cine que levanta mucho el ánimo a pesar de que, como casi todas las historias reales, termine de forma ambigua (habrá a quienes le parezca que termina mal y quienes consideren que termina bien). Como siempre, que aproveche, ;-).

lunes 19 de octubre de 2009

Sobre los falsos divulgadores



El video está sacado de Torchwood, una serie que tuve oportunidad de seguir online hace poco, y es una de las escenas que más me han gustado de la serie. En el ella se ve cómo el protagonista, el carismático y atractivo capitán Jack Harkness (el hombre de camisa azul y tirantes), viaja en el tiempo del Siglo XXI hasta la II Guerra Mundial para terminar encontrandose con la persona a la que robó el nombre y el rango de capitán. Hay una contínua tensión sexual en todo el capítulo entre los dos hombres, hasta que todo confluye en esta escena final en la que deciden darse un apasionado beso de despedida antes de que nuestro capitán vuelva a su época ante la mirada atónita de todos los asistentes a la cena de despedida de las tropas británicas antes de partir a la guerra. La serie es de ciencia ficción y la recomiendo encarecidamente (aunque las dos primeras temporadas son algo flojas, la tercera es notable en todo). Es probable que les hable de ella en otro momento y no ahora. La principal causa por la que cuelgo este vídeo es como vía de expresar mi objeción a un artículo con el que me topé hoy mientras buscaba información para un posible seminario sobre Bioética y Derechos Humanos:

Homosexualidad: La investigación enfrenta a la ideología

Me indigna ver cómo aquellos que aun siguen viendo la homosexualidad como una enfermedad o una desviación siguen intentando justificarse desde la óptica científica pero, eso sí, con un lenguaje y unas expresiones puramente homófobas. Es el lenguaje que se disfraza de objetivo con tal de ocultar toda una serie de prejuicios y banalidades que aquellos que nos dedicamos a la ciencia (y cualquiera que sepa leer un poco entre líneas) identificamos en seguida. La ciencia ha aportado un sinfin de beneficios a la Humanidad desde sus inicios, pero también se ha utilizado en el transcurso de la historia para justificar y respaldar las mayores atrocidades. Y todas ellas empiezan por personas que se dicen inteligentes que hacen una mala interpretación de lo que es científico a propósito, con tal de justificar sus intereses, eso sí, de la manera más objetiva.

El artículo propone que no es contraproducente que un homosexual decida ir a terapia para modificar su conducta y que es posible conseguir reconvertir a un homosexual o una lesbiana en hetero. De entrada, el objeto del propio artículo ya resulta ofensivo, puesto que parten de la tesis de que los homosexuales, las lesbianas y los bisexuales son enfermos. Pero es que, encima, su autor se permite el lujo de identificar dichas tendencias sexuales con los clásicos prejuicios de depravación, consumo de drogas, foco de enfermedades por su elevada promiscuidad y suma y sigue. Además finaliza con una especie de homilía moralista acerca de la importancia que tiene que las investigaciones de las que habla sean conocidas por padres para poder corregir dichas conductas a tiempo en sus hijos. Vamos, que volvemos al ya clásico prefiero un hijo muerto que maricón. Además me llama mucho la atención cómo recalcan una y otra vez el hecho de que lo que proponen es para casos de homosexuales que voluntariamente decidan volver a ser heteros. Como también me llama la atención que no haya ni una sola cita a ningún artículo publicado que respalde los resultados de los estudios de los que habla. Claro, para publicar en revistas científicas hay que pasar el baremo de personal experto y cualificado en la materia que estás investigando y del editor, así como aportar toda la documentación pertinente de que el experimento que has desarrollado es válido y no está trucado.

En fin, arriba les dejo el artículo por si les interesa leerlo. No tiene desperdicio.

miércoles 14 de octubre de 2009

Pérdida

Los pocos recuerdos se fusionaban en una sucesión de imágenes y sensaciones en su cabeza. Mientras, él caminaba despacio a la orilla del río. Recuerdos de alguien a quien conocía. Enterarse la noche anterior de su pérdida lo ha dejado triste. Una tristeza que lleva enquistada todo el día, intentando no pensar, intensificando la actividad con el fin de no desviar la mente hacia ella. Pero llega un momento en el transcurso del día en el que debía dejar que los pensamientos invadieran su mente. Salió a la calle y caminó sin parar hasta llegar al otro extremo de la ciudad. Desde allí siguió el río, sintiendo la brisa gélida que soplaba esa noche en su cara. Y recordó los momentos en los que su vida se cruzó con la de esa chica: el trabajo diario en aquel curso de laboratorio. El valioso apoyo que recibieron de ella cuando llevaba aquella asociación junto con otras personas antaño idealistas. Él también lo era. Idealista militante. Y ella compartía aquello con ellos. Desde fuera, porque su vida ya no estaba ligada a los pasillos de la facultad. Y no recuerda haberla visto nunca triste. Siempre sonriendo, siempre risueña. Incluso padeciendo la dolencia que padecía, lo asumía como parte de su vida. Y quién iba a pensar que esa misma enfermedad, aparentemente controlada a base de inyecciones de insulina y dieta controlada en azúcar, sería la misma que le iba a arrebatar la vida. Aquí deja una niña y vacío en todos los que la conocimos en algun momento. Y fué en ese instante que pensaba aquello cuando un escalofrío recorrió su cuerpo mientras seguía caminando. Y entonces pensó lo que lo hacía sentir más triste, vacío y jodido esa noche: hay personas que no merecen morir tan jóvenes, tan llenas de vida.

Este texto lo escribí hace casi un mes. No me atreví a publicarlo en su momento, me dolía demasiado como para hacerlo. Pero creo que ella se merece un recuerdo en este espacio, así que he decidido quitarlo de borrador y publicarlo. D.E.P. M.

domingo 4 de octubre de 2009

Pastafarismo



Seguramente si les menciono la palabra pastafarismo no tengan ni idea de a qué me refiero... y, la verdad, resulta curioso cuando uno conoce en profundidad el significado de esa palabra. Según la wikipedia, el pastafarismo es una religión. Pero no una religión cualquiera. Es la única religión posible, la verdadera: la religión del Monstruo Espaguetti Volador. Parece de risa, ¿no? Pues que sepan que existe. De hecho, el contexto en el que fué creada no podría ser más acertado. Año 2005, estado de Kansas, EEUU. El Consejo de Educación de este Estado se encuentra debatiendo una cuestión que muchas Asociaciones de Padres habían planteado y conseguido que se considerara: puesto que en las escuelas, en las clases de Biología, se enseña la evolución y, según estas personas, es sólo una teoría, entonces la teoría que intenta justificar la existencia de un creador para explicar el orígen de la vida o Creacionismo debería ser impartida en las clases de Biología con el mismo número de horas lectivas.

Según parece, en EEUU la enseñanza es laica, lo cual implica que está prohibido adoctrinar a los alumnos en base a cualquier religión. Por eso, los nuevos cristianos han decidido pintar sus creencias de teorías pseudo-científicas y colarlas vilmente en el sistema educativo argumentando que una teoría sólo es una explicación más. Lo que no saben (o no quieren saber) es que la evolución, como tal, no es una teoría. Viene todo por un error gramatical muy extendido. Cuando hablamos de Darwin y sus teorías nos referimos a las teorías de la Evolución cuando, en realidad, se llama teoría de la Selección Natural. Otra cuestión es que intentase explicar el hecho evolutivo con una teoría (la Selección Natural o, como se simplifica en muchos casos, la supervivencia de los organismos más aptos en un mundo con recursos y espacio limitados). Pero la evolución de las especies, como tal, es un hecho tan fundamentado y real como que nuestro planeta es redondo (bueno, en realidad es un solenoide).

El caso es que aquel Consejo decidió que, al menos en el estado de Kansas, era lícito que ambas explicaciones contaran con el mismo número de horas lectivas en las clases de Biología. Eso llevó a muchos a pensar que cualquier disparate que pudiera ocurrírsele a uno se podría, en principio, enseñar en las escuelas. Así que, en respuesta a esta sentencia, un físico llamado Bobby Henderson decidió enviar una carta al Consejo parodiando la creencia en el diseño inteligente (mecanismo por el que los creacionistas explican su creencia en la Creación) al declarar su Fe en una deidad con forma de plato de espaguetti con albóndigas e instando a que se enseñara la posibilidad de su existencia en las clases de Biología. A partir de ahí, el mismo autor decidió crear una religión denominada Pastafarismo y, a sus seguidores, pastafaris (en clara alusión a los llamados rastafaris). La carta fué tomada con humor por algunos miembros del Consejo que eran favorables a su postura. Lo que no se imaginaba el señor Henderson era que aquella pequeña e inocente broma se iba a convertir en el gérmen de un movimiento crítico a las enseñanzas del Creacionismo que ha tomado como bandera un buen plato de espaguettis y como símbolo de su martirio una cruz con un tenedor crucificado en su centro. Sus seguidores se disfrazan de piratas porque, según las enseñanzas del Pastafarismo, la Tierra actualmente presenta mayor número de huracanes y desastres naturales consecuencia de una correlación directa entre el descenso del número de piratas en los mares de todo el mundo a partir del año 1800 y el incremento de estos hechos catastróficos.

Todo esto me recuerda a que aquí, en León, tenemos una postura similar respecto a la Semana Santa y es el famoso entierro de San Genarín. Todas las vísperas del Viernes Santo sacamos una procesión en la que se venera a un borracho que murió atropellado por el primer camión de la basura leonés, hayá por los años 20. Ese borracho era Genaro y, en realidad, está considerado como un pícaro que malvivía en una ciudad en la que todos los señoritos lo llamaban y lo invitaban a vino con el fin de ganarse su confianza para, después, lograr conocer a las mejores putas de la ciudad. Pero no me apetece hablarles hoy de San Genaro, quizás de para una entrada llegado el momento. Es solo una analogía entre sátiras.

No les voy a describir toda la simbología de la nueva doctrina, tan sólo lean toda la información que viene sobre ella en la wikipedia. Si tienen sentido del humor seguramente les haga pasar un buen rato. ¡Ramén!.

El Pastafarismo, según wikipedia

El Pastafarismo, según Frikipedia

Blog (bastante bueno, por cierto) en el que hay acceso al artículo de una amiga mía (Esperanza) sobre los orígenes del Pastafarismo y su existencia como sentido sátiro de nuestra lucha contra aquellos que pretendan imponer sus creencias frente a la evidencia de los hechos sobre el humilde trabajo de muchas personas en todo el mundo en épocas pasadas, presentes y futuras.

Web oficial del Pastafarismo (las fotografías que envían los usuarios sobre la evidencia de la existencia del monstruo espaguetti volador (FSM) son para mearse de la risa)

viernes 18 de septiembre de 2009

La Corporación

La Corporación es un documental canadiense sobre la corporación empresarial moderna desde un punto de vista psiquiátrico y sociológico, llegando a la conclusión de la existencia de un perfil psicológico común entre ellos más característico de psicópatas que de personas físicas con representación jurídica para manejar bienes y generar riqueza. Para quienes piensen que sus autores se aprovechan de la situación económica actual para echar más leña al fuego sobre la irresponsabilidad que supone dejar el mundo en manos de unos pocos se equivocan, puesto que el documental fue emitido en 2003. Aquí les dejo el documental íntegro (tres capítulos). Son casi tres horas, pero merece la pena su visionado. Luego, como siempre, juzguen ustedes mismos. Que les aproveche.


martes 15 de septiembre de 2009

Buscate la vida (vivan los 90)

¿Alguien recuerda esta serie? La emitían en Canal + hace un montón de años. Es de las series más surrealistas y bestias que he visto en mi vida. La emitían a medio día, en un horario por aquel entonces para minorías. La canción que abría cada capítulo es Stand, de REM. De echo, cada vez que escucho esa canción me viene a la mente la susodicha serie. El argumento era muy simple: Narraba las peripecias de Chris, un hombre que trabajaba de repartidor de periódicos, cuarentón, algo retrasado y que todavía vivía con sus padres. De hecho, en la primera temporada sus padres hacían todo lo posible por echarle de casa: lo ignoraban, tapiaban su habitación para que no entrara y demás lindezas. En la segunda temporada Chris se independiza, y vive situaciones tan extrañas como encontrarse a un extraterrestre que nunca dejaba de vomitar. Ese capítulo, por cierto, es el que todo el mundo que ha visto la serie recuerda (incluido yo): Chris se hace amigo del alienigena y le ayuda a volver a su casa. Al final del capítulo se acaban zampando al visitante por una casualidad del destino. Además, tenía el aliciente que al protagonista siempre lo mataban al acabar cada capítulo. Así, contado de esta forma, parece una gilipollez. Y lo es. Pero no recuerdo haber visto una serie tan ácida y surrealista como esta en mi vida. Aquí les dejo algunos vídeos que he encontrado por la red sobre ella. Que les aproveche.






jueves 3 de septiembre de 2009

Para mis biólogos...

De vez en cuando viene bien reírnos de nosotros mismos. Sin embargo deberíamos mostrar un poco más de orgullo por ser lo que somos a pesar de lo poco valorados que estamos, en cierta forma porque nosotros mismos nos valoramos poco. Estamos completamente chiflados, pero en ningún otro sitio he conocido a gente tan peculiar que estudiando esta apasionante y maltratada carrera. Y aunque algunos hayamos escogido enfocar nuestra vida profesional "en la competencia" (Biotecnología en mi caso), ser Biólogo se lleva en el corazón. Va por vosotros.


Credo
Creo en el DNA todopoderoso,
creador de todos los seres vivos.
Creo en el RNA, su único hijo,
que fue concebido por obra y gracia de la RNA-polimerasa.
Nació como transcrito primario.
Padeció bajo el poder de nucleasas,
metilasas y poliadenilasas.
Fue procesado, modificado y transportado.
Descendió del núcleo.
A los pocos segundos fue traducido a proteína.
Ascendió por el retículo endoplásmico y complejo de Golgi.
Ahora está anclado en la membrana plasmática,
a la derecha de la proteína G heterotrimérica.
Desde ahí ha de controlar la transducción de señales
en células normales y apoptóticas.
Creo en la Biología Molecular,
la terapia génica y la Biotecnología.
En la secuenciación del genoma humano,
la corrección de mutaciones en el gen p53,
la clonación de Dolly
y la vida eterna.
Amén.-


Autor: Anónimo (algún estudiante de Biología...)


Video: Me cago en la Biología

Aunque al contrario que el título de la canción yo no me cago en la Biología, dice todo aquello que cualquier estudiante de Biología ha pensado en alguna ocasión ante alguna asignatura.



Letra: (he intentado derivar enlaces de las palabrejas para quien no las entienda, aunque la canción está escrita por y para biólogos, jeje).

Yo que lo que quería
era dar de comer a los pingüinos del zoo,
me vine a Biología.
Yo que me había visto más de cien veces
las series "Érase una vez el cuerpo humano" y "La vida es así",
me vine a Biología.
Porque pensaba
que esto estaba tirao,
que esto estaba chupao,
que en un pispás yo me licenciaría.
Han pasado cuatro años y aquí sigo estancao,
por eso yo me cago en la Biología.
Me cago en el ADN Polimerasa I, II y III,
y en el ciclo de Krebs.
Me cago en el anamensis, en el afarensis, en el africanus
y en el Homo florisiensis
también.
Me cago en Pangea, me cago en Gondwana, me cago en Laurasia y hasta en Panthalassa,
me cago en la Deriva Continental.
Me cago en Rickettsia, y en Streptococcus
me cago en Bacillus anthracis,
micromundo infernal.
Me cago en Mendel, me cago en Chargaff,
en Watson, en Crick, Messelson-Stahl,
en Hersey, en Chase
, en Morgan, en Griffith,
en Hardy, en Weinberg, y en muchos más.
Me cago en todos los epitelios,
la glandula, vesículas, trabéculas, columela, la mácula, la cóclea,
la ventana vestibular en la membrana basilar de la ráma timpánica
.
me cago en post-cosecha, sanchochado, en plantas muertas.
En agua del grifo, MilliQz, destilada, salobre, somera, caliente, templada,
Me cago en Drosophilla melanogaster, salvaje, mutante, sea sepia, sea "black",
sobredosis de eter que sirva de ejemplo,
si caen en mis manos será su final.
Me cago en purinas, en pirimidinas, en la replicación semiconservativa,
en el plásmido R, en el factor F, ligasa, helicasa, topoisomerasa.
Me cago en matrices, en puntos de corte, puntos de equilibro, no quiero integrar.
Me cago en funciones, en inecuaciones, y en las derivadas, puto L'Hôpital.
Me cago en actina, fascina, fibrina, fodrina,
en la minimiosina, en la calmodulina, en la tricohialina,
en la epinemina, serina, y en la queratina
.
Me cago en en las mutaciones, en las deleciones, en la Selección Natural
cuellos de botella y en las migraciones.
Me cago en Charles Darwin, Linneo y Lamarck
.
Poríferos, nemátodos, en cestodos, plantígrados,
mamíferos, rotíferos, también en gasterópodos,
en fásmidos y cánidos,
en quelicerados, en urocordados, en arácnidos
.
Me cago en la Ecología, Fisología, Organografía, Inmunología, Citología,
la Histología, la Zoología, también en Parasitología.
Como no en la Micrología, Antropología, Micología, Fitopatología,
en Botánica, en Bioquímica, en Genética,
en matracas, en Física o Química.

jueves 23 de julio de 2009

Working class hero

Keep you doped with religion and sex and TV,
And you think youre so clever and classless and free,
But youre still fucking peasents as far as I can see,
A working class hero is something to be.

Working class hero - John Lennon


No hay Martes que no toquen esta canción en las Jam Session del Gran Café. Y, la verdad, nunca me cansaré de escucharla. Suelen tocar la versión de Green Day, pero las bofetadas que suelta la letra de esta canción se las debemos a John Lennon. Creo que, en estos tiempos de crisis en los que los que se creían ricos están dándose de morros por su propia estupidez, no estaría mal que alguien les cantase en sus caras esta canción. Les dejo con la original de Lennon y la versión de Green Day. Hay mucho pureta suelto que dice que los Green Day han jodido la canción. Personalmente creo que se equivocan, ya que se nota mucho el respeto que han puesto en ella a la hora de tocarla. Juzguen por ustedes mismos. Como siempre, que aproveche.





Working Class Hero

As soon as your born they make you feel small,
By giving you no time instead of it all,
Till the pain is so big you feel nothing at all,
A working class hero is something to be,
A working class hero is something to be.
They hurt you at home and they hit you at school,
They hate you if youre clever and they despise a fool,
Till youre so fucking crazy you cant follow their rules,
A working class hero is something to be,
A working class hero is something to be.
When theyve tortured and scared you for twenty odd years,
Then they expect you to pick a career,
When you cant really function youre so full of fear,
A working class hero is something to be,

A working class hero is something to be.
Keep you doped with religion and sex and TV,
And you think youre so clever and classless and free,
But youre still fucking peasents as far as I can see,
A working class hero is something to be,
A working class hero is something to be.
Theres room at the top they are telling you still,
But first you must learn how to smile as you kill,
If you want to be like all the folks on the hill,
A working class hero is something to be.
A working class hero is something to be.
If you want to be a hero well just follow me,
If you want to be a hero well just follow me.


Traducción

Héroe de la clase trabajadora

Ya desde que naces hacen que te sientas pequeño
Porque no te dan tiempo en vez dártelo todo
Hasta que el dolor es tan grande que no sientes nada
Podrías ser un héroe de la clase obrera

Te hacen daño en casa y te pegan en la escuela
Te odian si eres listo y te toman por loco
Hasta que estás tan atontado que no entiendes nada
Podrías ser un héroe de la clase obrera.

Después de veinte años de horror y tortura,
Se supone que has de elegir una carrera.
Pero ya no puedes funcionar del miedo que tienes.
Podrías ser un héroe de la clase obrera.

Te drogan con la religión, el sexo y la televisión
Y te crees ingenioso, apolítico y libre.
Pero no eres más que un jodido paleto.
Podrías ser un héroe de la clase obrera.

Te dicen que puedes llegar a la cima,
Pero antes has de aprender a matar mientras sonríes
Si deseas triunfar como los de allá arriba.

Podrías ser un héroe de la clase obrera.
Si quieres ser un héroe, sígueme.

(Traducción extraída de Rocko Weblog con algunas modificaciones)

sábado 18 de julio de 2009

Atraparte en la noche

Hoy tengo el cráneo lleno de ideas y mi cabeza al borde de la locura. Yo no se si la noche es noche por ser ella o ser tan puta y acostarse con cualquier borracho que le cante a las estrellas serenatas de amor ebrio y solitario. Solo se que yo no fornico con ella. Prefiero abusar de su compañía. Me proporciona luz interior para ver en los lugares más oscuros de mi alma. Y un tintero lleno hasta arriba con sangre de mis venas donde empapo la pluma de un faisán para escribir lo que me da la gana en cualquier piedra de un puente que comunica dos realidades contrapuestas: a un lado, la gente. Al otro, mi apreciada soledad.

Y un poco más allá, en la orilla del río, nadie. Sólo sombras y fantasmas que ascienden a mi posición y giran velozmente en torno a mi cuerpo. Hoy seré de fuego para ver si, de una vez, consigo quemarlas a todas. No quiero volver a notar cómo se adhieren a mí como el musgo sobre las rocas, envejeciendo su superficie. Convirtiéndome en viejo antes de ser joven.

Y volveré a ser yo el que al final se quede bramando contra el cielo obligando al sol a retroceder y alejarse por donde ha salido, con el orgullo herido al contemplar cómo la noche le tuerce el rostro otra vez, fijando su intensa mirada hacia los seres que la apreciamos tal como es: una diosa que se disfraza de fulana para los meapilas que se corren en seguida con su encanto para luego, con un gesto despectivo, arrojar el dinero por la ventana, despojarse de sus asquerosos cuerpos abatidos por un polvo ruin y cobarde y arrancarse el disfraz de ramera trasnochada para vagar como éter divino acompañando a los que no tenemos miedo de perdernos en ella, los que jugamos a su juego asumiendo sus reglas y con las cartas sin marcar, no aceptando jamás doblegarnos ante su presencia. Los que antes que derrochar vanidosos versos elogiando su belleza preferimos quedarnos callados contemplando su mirada en un instante efímero a la vez que eterno.

Y volveré a ser yo el alma que desafía al tiempo y al espacio tejiendo una red de palabras sin más aguja que mi voz ni más hilo que las ideas naciendo del ovillo enmarañado de mi imaginación, tensando luego los hilos para intentar, en vano, atraparte con mis palabras porque odio tener que pedirte que te quedes más tiempo esta noche.

jueves 16 de julio de 2009

CORPUS HYPERCUBUS

Lo más incomprensible de nuestro Universo es que es comprensible"
Albert Einstein



Corpus Hypercubus, 1954 - Salvador Dalí



También llamado Crucifixion, lo cierto es que es un cuadro realmente sorprendente del genial Salvador Dalí. Muestra la figura de Cristo crucificado contra un tesseract, es decir, un hipercubo. Reencontré la visión de este cuadro gracias a un libro que estoy leyendo, Hiperespacio, del físico teórico Michio Kaku. En él el autor nos explica la noción actual en física teórica sobre la existencia de múltiples dimensiones en el espacio. Así, de manera amena y asequible, nos introduce en el complejo mundo de los universos paralelos, la teoría de cuerdas, los agujeros de gusano, la influencia de las teorías de la relatividad (especial y general) de Einstein sobre nuestra concepción actual del mundo y cómo el sueño que persiguió ese genio de unificar en una sola teoría o "teoría del Todo" las cuatro fuerzas fundamentales del Universo (la electrostática, la nuclear fuerte, la nuclear débil y la gravitatoria) es mucho más fácil de perseguir si se estudia asumiendo la existencia de, al menos, diez dimensiones.

Obviamente, nosotros nunca seremos capaces de imaginarnos tan siquiera cómo sería un ser pentadimensional dentro de nuestra naturaleza cuatridimensional (sí, no me he equivocado: altura, anchura, longitud y tiempo suman cuatro dimensiones, no tres) y eso es debido a que nuestro cerebro está adaptado para pensar, como máximo, en tres dimensiones espaciales mas una temporal (consecuencias de la inevitable evolución). Sin embargo, gracias a las matemáticas podemos modelizarlas y mediante sencillos juegos mentales podemos llegar a intuirlas, como si de un juego de sombras chinas se tratara. Y eso es lo que nos propone el señor Kaku en su libro.

En uno de los capítulos, el autor nos muestra la influencia que ha tenido la idea de una quinta dimensión en la literatura y la pintura de finales del siglo XIX y de todo el siglo XX. Autores como H.G. Wells escribieron aterradores relatos sobre seres de cuatro dimensiones que hacían desaparecer de nuestro plano de existencia a los intrépidos personajes que se atrevían a adentrarse en lo desconocido. Así mismo, pintores de la talla de Pablo Picasso o Salvador Dalí implementaron a sus obras todo el bagaje conceptual que la física estaba empezando a influir en los círculos intelectuales de aquella época. De hecho, en el caso de Picasso, una de las principales influencias del cubismo nace a partir del intento de representar sobre un cuadro cómo sería observar nuestro mundo desde la óptica de un ser de cuatro dimensiones espaciales.

En el cuadro que les presento en esta entrada, Dalí quiso reflejar la crucifixión de Cristo como una cuestión metafísica, dejando plasmada la condición divina de Jesús al representarlo contra un tesseract. Para quienes no lo sepan, un tesseract es un hipercubo extendido en el plano tridimensional en ocho cubos dispuestos como una cruz. Fue acuñado por primera vez en 1888 por el matemático inglés C.H.Hinton. Pueden entenderlo de manera más sencilla si restan una dimensión al conjunto: si un cubo sería el equivalente al hipercubo en tres dimensiones, una hoja de papel con seis cuadrados dibujados de tal forma que al recortarla y plegarlos formasen el cubo sería análogo al tesseract dentro de nuestro plano de realidad.



Evidentemente, si el tesseract se plegase sobre sí mismo, en nuestra dimensión quedaría solo un cubo. El resto de su estructura no sería visible y se escaparía irremediablemente de nuestra comprensión, aunque sí podemos representarlo como un cubo dentro de otro cubo.



He aquí lo más gracioso: nadie que viva en el plano tridimensional puede plegar un tesseract a su naturaleza hipercúbica, del mismo modo que un ser que viva en un plano bidimensional (en una hoja de papel, por ejemplo) nunca podrá plegar un cubo como nosotros sí hacíamos en el colegio cuando nos daban a recortar figuritas geométricas en cartulina para luego pegar los lados y formar prismas, pirámides, cubos, etc.

Otro experimento mental que propone el autor es el siguiente: imagínense que son seres que viven en un plano bidimensional, por ejemplo, dibujos en una hoja de papel. Para ustedes no existe una tercera dimensión de profundidad, y no pueden ni imaginársela porque sólo ven lo que se muestra en la superficie de la hoja (no tienen noción de arriba y abajo, sólo derecha-izquierda, adelante-atrás). Bien, ¿qué pasaría si un ser tridimensional les recortase de la hoja y les dejase caer al vacío? ¿Cómo verían a un ser de tres dimensiones, por ejemplo, un humano? La respuesta es muy sencilla: si comienzan a descender al suelo como una hoja de papel, en su caída y empezando por la cabeza verían una especie de linea que se alarga mientras van descendiendo a la altura del rostro y se va acortando a medida que se acercan al cuello. Posteriormente, la linea se separará en tres lineas: dos delgadas a los extremos y una más ancha en el medio. Claramente sería un corte del tronco y los brazos. Así seguirían sucesivamente hasta llegar al suelo. Pero no sólo eso: las lineas irían cambiando espontáneamente de color a medida que cambian de una textura a otra (¿o el pelo tiene el mismo color que la piel o que la ropa que viste el ser en cuestión?). Extiendan esto ahora a nuestra realidad en tres dimensiones e intenten imaginarse cómo verían a un ser de cuatro dimensiones.

Evidentemente, este y otros muchos juegos mentales que están recogidos en el libro son sólo formas de tratar de representar mentalmente el modo en el que percibiríamos una nueva dimensión desconocida para nosotros. En la realidad, los físicos teóricos trabajan con complejas ecuaciones que añaden o restan dimensiones según la necesidad para crear modelos que nos permitan comprender un poco más el comportamiento del Universo a partir de datos experimentales y de las leyes que lo controlan. Y es que, como dijo Albert Einstein en la misma cita con la que abrí esta extensa entrada: Lo más incomprensible de nuestro Universo es que es comprensible.


Dalí al hipercubo por Francesc Català-Roca


Para leer: Kaku, Michio. Hiperespacio. 1996. Editorial Drakontos.
.

viernes 3 de julio de 2009

Give in to me

Cause I'm On Fire!
Quench My Desire!
Give It When I Want It
Talk To Me Woman!
Give In To Me...

Give in to me - Michael Jackson



Videos tu.tv


No voy a entrar en los aspectos personales de Michael Jackson. Y sé que es contradictorio haber escrito antes una entrada sobre derechos humanos teniendo en cuenta que, posiblemente, el sr. Jackson los haya violado al abusar sexualmente de menores. Contradictorio lo fue el, y mucho. Y enigmático. Un genio y, a un tiempo, un monstruo. Lo escuché mucho en mi adolescencia y he de reconocer que me entristeció su muerte. Así que este solo es mi particular homenaje. Por nostalgia de noches de carretera volviendo con mis padres de Asturias escuchando en mi walkman el Dangerous una y otra vez.

Esta es mi canción favorita tanto de ese disco como de Michael Jackson. Sólo por ver a Slash marcándose un solo de los suyos merece la pena. ¿La canción? Dramáticamente intensa. Que la disfruten.

martes 16 de junio de 2009

Apartamento abandonado

Ya no queda casi nada aquí. El escritorio desde el cual escribo estas palabras, por ejemplo. Y ahora que echo de menos el ronroneo de mi gato acurrucado a mi vera mientras dormía o acompañando mis noches en vela me pongo a escribir.

Dejo este espacio. Mi casa durante año y pico. Volveré a vivir con mi madre, después de 5 años sin estar conviviendo con ella bajo el mismo techo. Quizás por unos meses, hasta que decida marcharme de aquí. Y ha sido un tiempo extraño el que he vivido desde que estoy en este apartamento. Miro a mi cama vacía y recuerdo las noches que una chica de mirada insolente y carácter de luchadora me visitaba para compartir soledades. Recuerdo nuestra ruptura, un verano de catarsis donde pude desahogar todo lo que había que desahogar en mí. Y, cuando asomaba el Otoño, el accidente. Nunca lo he manifestado a nadie, pero aunque siempre le he restado importancia a ese asunto (recuerdo algún que otro reproche por ello), la verdad es que ha influido algo en mi. Ahora que lo pienso fríamente, todo sucedió de forma muy rápida: Ciclista pedaleando por una avenida. Un conductor gira en una mediana su coche a gran velocidad, sin mirar, supongo que guiado más por sus oídos que por su vista. Choque frontal, mi cabeza golpea contra la luna delantera haciéndola añicos. Y el suelo. Recuerdo que me levanté como si nada. Atestados, ambulancia y hospital, donde las radiografías no mostraron nada roto, ante el asombro de la enfermera al enterarse de cómo había sido el accidente. Leve contusión en la cabeza e inflamación articular en el hombro. Brazo en cabestrillo durante unas semanas y baja médica en el trabajo, nada más. Un susto. Y suerte, mucha suerte. Han pasado muchos meses de aquello y no he tenido ni tiempo a pensarlo. Incluso ahora sigo pedaleando por mi ciudad como si nada. Pero es como si dentro de mí algo se hubiera transformado. Antes era consciente de ello, pero ahora tengo la certeza de que no somos inmortales. Y lo único que he hecho estos meses ha sido tratar de aprovechar al máximo cualquier espacio de tiempo. Inicié otra carrera, con suerte termino el año que viene, aquí o en otro lugar. Conocí gente nueva, recuperé como gran amiga a esa chica de mirada insolente. Y pude pasar mis carnavales en Plasencia, donde por fin conocí a otra amiga muy particular, y descubrir que en este mundo existen personas que son clones de otras personas. Descubrir que no estás solo.

¿Y el amor? El amor quedó en otro lugar, en otro tiempo. Dejé morir ese sentimiento provocando mucho dolor, y desde entonces no me he vuelto a enamorar de nadie. Lo que no implica que no tenga ganas de hacerlo. Pero, mientras tanto, estoy contento con el amor que puedo aportar y que, a su vez, recibo de mi entorno. El mismo que tendrá quien se acerque sin más intención que acercarse y tratar conmigo, nada más.

Este año y pico en soledad me ha vuelto más sencillo, más selectivo hacia las cosas a las que doy prioridad en mi vida, hacia la gente que quiero tener y a quien no quiero tener en ella. Hacia quienes se han vuelto imprescindibles. Y ahora que tan sólo escucho el canto de un pájaro despertando de su letargo nocturno, publico esta nota con una sonrisa en los labios. Aquí dejo este apartamento abandonado para que otros lo ocupen. De él solo me llevo recuerdos, felices y también amargos. Pero lo más importante de todo es que estoy vivo.

jueves 11 de junio de 2009

En un lugar de Libisa, invierno de 183 a.C.

Los recuerdos pesan sobre tu cabeza. Recuerdos de glorias pasadas, de victorias. Recuerdos de un pasado grandioso que te llevó hasta las mismísimas puertas de Roma, en un titánico desafío a la autoridad que imperaba en aquella época. Una hazaña que, aunque nunca lo sabrás, perdurará durante siglos. Y justo cuando podrías haber decidido entrar con tu ejército en la ciudad imperial, tomaste una decisión todavía más desafiante. No atacar. Esperaste a que los romanos firmasen la paz con tu pueblo y os dejasen seguir viviendo a vuestra manera. Pero pecaste de ingenuo. Roma ya no era aquella República que nació con unos principios y unas leyes justas. Se había convertido en un Imperio dominado por generales codiciosos y más dados a aniquilar a sus rivales que a admirar sus hazañas. Tu decisión te costó mucho. La expulsión de tu tierra, la persecución de tus enemigos, la huida hacia tierras completamente desconocidas. Y ahora estás solo, viejo, en un país que no es el tuyo. Perseguido por tus enemigos y por tus antiguos aliados. Sabes que en Bitinia te van a terminar vendiendo. Al ingrato y codicioso rey que te acogió no le importan los beneficios que le has aportado desde tu llegada si puede obtener más por tu captura.

Puedo imaginar tu mirada, tu semblante digno y serio de quien, a pesar de haber caído en desgracia, sabe muy bien lo que fue y lo que representó para su pueblo. Poco importa que las personas que contaron tu vida no hayan dejado nada para la posteridad de lo que fuiste realmente, cegados por contar la Historia desde el punto de vista de los vencedores en lugar de aportar datos objetivos sobre tu vida y tus actos. Los indicios de tus acciones no han podido ser borradas por ellos. Rozas con tu mano el anillo que llevas en el dedo, un anillo que contiene la solución final. Y ahora estás solo, a punto de ingerir el veneno que te ha de llevar muy lejos de donde estás, porque no dejarás que te cojan vivo. Es lo último que te queda: tu dignidad. Hasta siempre, general cartaginés. Hasta siempre, Aníbal.

miércoles 8 de abril de 2009

Nadie besa al perdedor...

Nadie te pondrá una flor.
Nadie escribirá tu esquela.
Tenlo en cuenta... Nadie besa al perdedor.
Jose Ignacio Lapido




Lapido es un músico granadino al que descubrí hace ya algún tiempo. Me quedé con ganas de verlo hace unos meses, cuando vino a actuar al Gran Café de León. Debe tener un directo muy potente, por lo que he visto en varias grabaciones de sus conciertos.

No es que me gusten todas sus canciones pero algunas, como ésta, me parecen sensacionales. Es simple, directa y de corta duración. Mientras buscaba la letra para incluirla en esta entrada, leía en otro blog que es la canción para una derrota. Estoy de acuerdo, pero añadiendo que encierra una especie de optimismo encubierto dentro del evidente pesimismo que desprende cada verso. Un ¡Despierta! Nadie va a venir a tu funeral cuando te mueras, así que deja de lloriquear tus derrotas y asúmelas.

Del vídeo, me gusta mucho el detalle final del arlequín haciendo malabares frente a un jurado donde acaba por tirar todas las bolas al suelo. Por supuesto, le dan la mínima puntuación posible. A continuación, cuando nadie mira, le termina por salir el juego. No se puede vivir de las derrotas. Hay que afrontarlas y seguir intentándolo. O retirarse a tiempo. Una derrota bien llevada puede convertirse en una victoria con el paso del tiempo.

Que les aproveche.


Nadie besa al perdedor - Jose Ignacio Lapido

Náufragos y hombres sin sombra,
androides fuera de control.
Niños malos, perros sin amo,
coristas de Eurovisión.
Amantes, luchadores y poetas,
todos aprendimos la lección.
Nadie te pondrá una flor.
Nadie escribirá tu esquela.
Tenlo en cuenta... Nadie besa al perdedor.

Herramientas oxidadas, remedios contra el dolor.
Buscadores de tesoros, bebedores de vino en cartón.
Ángeles caídos y sirenas.
Capitanes de barcos a vapor.
Ni en el amor,
ni tampoco en la guerra.
Daros cuenta... nadie besa al perdedor.

Expertos en encontrarse la vena.
Indios Sioux en technicolor.
Recuerda esta canción cuando fallen tus apuestas.
¡Date cuenta! Nadie besa al perdedor.

martes 31 de marzo de 2009

La polvareda

No quiero ser edificio cimentado sobre mis propios huesos. ¿Para qué? ¿Para volver a derrumbarme y tener que construirme sobre el mismo lugar? En vez de eso, quiero ser la violenta polvareda que levanta un edificio tras ser demolido. Esa misma que envuelve todo lo que se encuentra a su paso. La que viaja con el viento, se disemina por el cielo y provoca a las nubes para que lancen contra ella millones de gotas de agua que se clavan como agujas en su forma coloidal, alejándola del cielo, estrellando sus partículas contra el suelo. Quiero ser ese olor que deja la sucia lluvia después de desangrarme contra la fértil tierra de un campo de cereales. O depositarme sobre un océano por el que viajar a la deriva, mientras seres hambrientos se van alimentando de mi, otorgándoles vigor para soportar un poco más los vaivenes de un destino caótico y cruel.

Pero no quiero ser un triste edificio, estático, que ve pasar la vida en sucesivos ciclos de construcción y destrucción. No quiero quedarme ahí, donde siempre estuve, almacenando ratas en mis entrañas e inquilinos rabiosos que golpean mis paredes con la fuerza de los recuerdos. Al igual que no quiero que vuelvan espectros de vez en cuando, recorriendo las venas que se ocultan tras mis paredes, haciéndome sentir desnudo ante ellos.

¡Dadme una maza, por favor!. Mis músculos, al límite de sus posibilidades, acabarán reventando sus fibras obteniendo la fuerza necesaria para la demolición que voy a llevar a cabo. Abriré las cabezas de los molestos y arrogantes inquilinos que se opongan, agolpados tras cientos de recuerdos de todos los momentos que he vivido. Y las ratas, mejor dejarlas marchar antes de que queden atrapadas por los entresijos y recovecos de mi austera estructura. Ya no importa, pues ahora quiero seguir volando libre como polvo antes que acumular musgo y pintadas por mis paredes. Será el viento quien me lleve lejos, al horfanato de un cielo gris tormentoso. Y será la lluvia quien me tutele, quien me haga suyo. Quien me necesite para reír en el cielo y llorar sobre la tierra. Y empapar a quienes no temen mojarse. A los huérfanos de sueños que otros viven por ellos en sus casas, atrincherados. Acojonados de la vida. Cobardes ante un destino que ellos mismos se construyen. Que les atrapa y les impide atravesar las puertas que, cada vez, están más cerradas en sus asépticas e impersonales vidas privadas. Quienes desean tener libertad pero carecen completamente de ella por miedo a pagar el precio y, en vez de eso, invierten sus bienes en sus carceleros. Así que ahí estaré, cayendo en picado contra la tierra y calando hasta los huesos a los que disfrutan y beban de mis sucias lágrimas. Esas que, de tan saladas, dan más sed, pero de vida, porque aun nos queda mucho por vivir.

Y, sobre todo, prefiero ser amigo de la incertidumbre antes que quedarme sentado en la fiesta sabiendo que la muerte me invitará a bailar tarde o temprano. No quiero vivir atrincherado si tengo la posibilidad de ser libre, por mucho que cueste serlo. Sólo quienes hemos tenido valor para pagar ese precio en alguna ocasión sabemos que nada hay como ella. Por eso, polvareda, amigos. Polvareda.

miércoles 11 de marzo de 2009

Elisa

Su deformado reflejo revelaba un rostro cargado de emociones en el instante que Elisa se mostraba ante si misma en una casa llena de recuerdos antaño felices. Recordó los momentos vividos en cada rincón de aquella oscura habitación, la misma que cargaron de pasión dos cuerpos las noches en las que ella era el centro del mundo para Enrique. Comenzó a recordar. Aquella noche ella volvió del trabajo dos horas antes de lo habitual. Su jefe se empeñó en cerrar la cafetería por ella, pues habían tenido una semana dura y reconoció la cantidad de horas extras que había echado su camarera y que, dadas las penurias por las que pasaba el negocio, no le iba a poder pagar. Al principio Elisa rechazó la concesión de su jefe, pero al final terminó por resignarse. Así, de paso, podría darle una sorpresa a su novio la noche de su aniversario. Aunque seguramente fuera el quien la sorprendiera a ella, puesto que Enrique era un hombre dado a los detalles. Así que se quitó el uniforme, se vistió y dejó a su jefe a solas a cargo de la cafetería. De vuelta a casa pasó por una gasolinera y compró el vino más caro que tenían. No habían botellas de calidad, pero al menos no era vino de mesa. Llegando al edificio donde ella y Enrique compartían apartamento, pudo observar a través de la ventana una luz encendida. Se alegró al comprobar que su chico estaba en casa. Abrió el portal y subió las escaleras. Por fin llegó a la puerta del apartamento. Decidió entrar sigilosamente, como sólo ella sabia, de forma que Enrique no se diera cuenta de su llegada. Seguro que está en el salón, apalancado, viendo la tele pensó. Cuando llegó, escuchó una serie de sonidos que provenían de la habitación. Un sudor frío recorrió su cuerpo. Con cautela, avanzó varios pasos hasta la puerta. Se encontraba entreabierta. Desde la pequeña abertura que quedaba entre el marco y la puerta, pudo observar atónita cómo su Enrique, aquel que era la única luz que existía en su vida, mantenía relaciones sexuales con otra mujer. En ese momento, todos sus sentidos quedaron paralizados. Una densa nube recorrió su cabeza y nubló definitivamente su consciencia.

De repente, volvió de la ensoñación que los recuerdos le habían llevado. Una lágrima recorrió su mejilla izquierda mientras recordaba aquel instante. Con desdén desvió la vista de su propia expresión hacia un revoltijo de sábanas ensangrentadas que cubrían dos bultos inertes debajo de ellas. En uno de ellos pudo ver su cara transformada por una expresión de placer y, a un tiempo, dolor. No cabía duda que era ella misma la que estaba recibiendo toda la pasión de Enrique entre sus piernas. De nuevo torció su rostro, asustada, a su reflejo, aquel que mostraba su imagen deformada y grotesca. La única posible que podía devolver el casco roto de una botella de vino empapada en sangre por sus afilados bordes. Y entonces, Elisa despertó de aquel sueño. Se encontraba mirando fijamente a un espejo roto. Repentinamente desvió su mirada hacia la cama, donde yacía un cuerpo desnudo. Al comprobar que el rostro de aquel hombre no era el de Enrique, emitió un llanto ahogado en aquella oscura habitación cargada de recuerdos antaño felices. Recuerdos ahora amargos. Recuerdos deformados a través de aquel espejo fragmentado.

miércoles 4 de marzo de 2009

Humano...



¿Qué decir de esta canción? Y del autor... sus letras me han ido acompañando desde que lo descubrí, por casualidad, el año pasado. Aunque su voz es algo melosa para mi gusto, no hay una de sus canciones con la que no me sienta, en cierta forma, identificado. Podría poblar este espacio con cada verso sentido y escrito por este gran poeta y cantautor. Pero como hay que elegir...

Esta que les presento refleja sentimientos que me tocan muy adentro. Les ofrezco una versión acústica y en directo. La del disco original está, por supuesto, más elaborada. Quien la quiera escuchar, el disco se llama Castigado en el cielo. Aunque yo personalmente prefiero mil veces esta. Canta con la fuerza que merece esta canción. Poco más que decir, sólo mantener distancia y dejar que la disfruten.


Luis Ramiro - Humano

Tengo, la tripa encarcelada,
la boca sin ventanas, los ojos con cerrojos,
el pelo entre las llamas, la sangre en las aceras,
agárrate a mis venas si navegas que en el pecho tengo el centro de la tierra.
Un niño en mis entrañas que llora y da patadas,
cogiendo mis pulmones se ha hecho un par de alas.
La lengua es un desierto, se ha congelado el viento
y el aliento ahora se cuela por los poros de mi espalda.
Colgado en las pestañas, un folio sin palabras.
Yo soy solo un idiota que canta y no sabe nada,
sin nada en la guantera, desnudo en la batalla.

Humano, demasiado humano entre la gente.
Humano, pero acompañado si vienes a verme...

Tengo a Carlos en la oreja, un mundo en cada ceja.
Consejos de mi padre en la esquina de mi cabeza.
Costillas derrumbadas al paso de tu falda,
riñones aguantando el peso de la madrugada
y un nudo entre los dedos para agarrarme al tiempo,
arrugas donde guardo bajo llave los recuerdos.
Bombillas en los ojos, que alumbran lo que veo.
Reuma por los charcos que dejaron tantos besos
tirados por el suelo, mi sombra en el espejo...

Humano, demasiado humano entre la gente.
Humano, pero acompañado si vienes a verme...

¡Bébete las lagrimas que ahogan mis sonrisas!
Cose los fracasos que destrozan mis camisas.
Entre las piernas tengo una tienda
cuando apareces siempre esta abierta:
Te vendo amores verdaderos en conserva.

¡Rompe los cristales que protegen las verdades!
los miedos infantiles que ocultamos siendo grandes.
En el abismo, tengo un amigo que hace una hoguera cuando hace frío.
Y si amenaza la tormenta, nos reímos.

jueves 26 de febrero de 2009

Resumiendo...

Hace siglos que quiero enviarte palomas de humo,
antes de que carcoma el invierno la culpa que asumo.
Ten a bien recibir de mi parte un abrazo de amigo.
Cuando estalle la guerra estaré en la trinchera contigo.

(Joaquín Sabina - Resumiendo)




Dedicada en especial a una persona de cuya compañía he podido disfrutar durante estos días. Tu también fuiste esa jarra de cerveza fría en mitad del desierto para este alma sedienta de personas como tu. Somos hijos de papá Sabina, nos toca asumirlo...

Resumiendo, que tengo un cajón de la firma Pandora...

Me he reencontrado, así que abierto

He vuelto. Y no me refiero en sentido literal tras una reducida pausa en la que he podido encontrarme con gente estupenda. He tomado perspectiva respecto a mi mismo y me he reencontrado. Y he dicho que no. Que la catarsis dura lo que tiene que durar y, una vez aguantado lo suficiente ese estado, toca agarrarse a los impulsos que provoca tomar tus propias decisiones. Y el orgullo de poder hacerlo, asumiendo siempre las consecuencias generadas por ello, tanto si son acertadas como si no lo son.

Haber estado con cierta gente durante estos días, haber compartido momentos irrepetibles, haber ayudado con mi presencia o mis palabras a quien lo necesitaba me ha hecho darme cuenta del valor de ser como soy en muchos aspectos. Y también de la carga que ello supone. Pero merece la pena llevar ese peso. Somos pocos, pero a medida que nos vamos encontrando por el camino comprendemos un poco más el origen de nuestra fuerza. Y somos realmente afortunados por tener la oportunidad de conocernos. Y ahora, a seguir plantando batalla. Solos o acompañados, eso da igual. Siempre tendremos lugares comunes a los que acercarnos para aportarnos valor, coraje o simplemente calor humano. Aquellos que no lo entiendan, les moleste que no tienen por qué sernos útiles de la manera en que ellos querrían o los que consideren una carga tratarnos porque les importe más lo que piense el entorno que lo que piensen ellos mismos pueden alejarse tranquilos. Ni nos necesitan, ni los necesitamos. El resto, aquí nos tienen. Seguro que aprendemos a aportarnos lo que haga falta. Y que se jodan los estrechos de mente que nos juzgan por vivir nuestras vidas como personas libres, a pesar del coste que ello supone en ellas. Nunca sabrán lo que se siente con ello. Nunca.

martes 17 de febrero de 2009

Necesito descansar, así que cerrado...

Lo único que me pide el cuerpo ahora mismo es tomar un merecido descanso después de las batallas: las que libro contra las dificultades que presenta la vida, las que he librado contra mi mismo. Las primeras son las propias de cada uno, las segundas son peligrosas para una mente caótica como la mía. Cuánto se echa en falta un vientre desnudo para apoyar mi cabeza sobre él. Aunque no lo parezca por mi carácter, es todo lo que deseo: que alguien me acaricie el cabello mientras ronroneo feliz sobre el calor de otro cuerpo. O también que se apoyen en mi vientre para buscar un poco de calor, que también lo tengo. Pero a falta de todo eso, también es buena opción lamer las heridas generadas por mis batallas para sentir el sabor de la sangre en mi paladar. Sentir cómo pican, cómo se van cerrando. Me basta con eso. Cicatrizan rápido, pero me tomaré el tiempo que estime necesario para ello. Necesito también recuperar un poco de sentido común, sencillez y, sobre todo, humildad.

Gracias.

sábado 14 de febrero de 2009

Sencillamente...

Las cinco de la mañana. Y aquí estoy, en pie, cuando me quedan sólo tres horas para ir a trabajar. Ha sido una noche curiosa. No tenía esa intención, pero acabé saliendo de casa. La propuesta de un viejo amigo a última hora sustituyó mi deseo de acostarme pronto para pasar una jornada laboral lo más despejado posible. Pero no me arrepiento de haberlo hecho. Ese acto me brindó la posibilidad de volver a disfrutar de personas a las que hacía tiempo no veía. Y me he alegrado mucho por ello. A veces, es reconfortante observar cómo hay gente que no cambia con el paso del tiempo. Poder volver a sonreír con sinceridad con otras personas. Poder detener el tiempo, siempre tan canalla y traicionero, en un sencillo instante de risas compartidas, sosteniendo para la eternidad ese momento. Después de la inesperada y agradable experiencia, he llegado a casa, completamente sobrio y, por una casualidad, he sabido que una amiga muy particular estaba levantada. Me han entrado unas ganas terribles de desearle las buenas noches, principalmente por ser otra de las poquísimas personas que también me hacen sonreír de manera sincera. No le ha sentado demasiado bien dado la respuesta que me ha ofrecido, dadas las horas, pero me da igual. Aunque reconozco que, a veces, debería aprender a no dejarme llevar por mis emociones. Las mismas que me mantuvieron distante en otros momentos, las mismas que me mantienen despierto ahora. Se que mañana lo apreciará, aunque me diga que soy más imbécil de lo que ya puedo asumir.

Y es que todo es más simple de lo que parece, aunque tendamos a ver lo contrario. Y las personas nos complicamos demasiado para llegar a los mismos lugares comunes, a las mismas conclusiones. Lo original no se encuentra por el camino de la complicación excesiva. Si fuéramos capaces de ser un poco más humildes, sólo un poco. Y yo el primero, por supuesto. Dejar de lado nuestro ego y decir sencillamente eso. No hace falta más.... Y estoy aquí, aparcando mi cinismo, a las cinco de la mañana y escribiendo de manera absurda tonterías antes de irme a dormir que, al fin y al cabo, es lo que debería hacer ahora mismo. Y es lo que voy a hacer. Así que buenas noches a todos los que me leen. Quienes tengan a otra persona a su lado, por favor, acaricien con suavidad su cuerpo recorriendo con sus manos cada parte, cada rincón, como el instrumento que siempre desearon dominar y para el que fueron virtuosos unicamente en sus sueños. O tan solo abracense con firmeza a el. Mañana puede que no vuelvan a sentir su calor transmitido a su cuerpo, su aliento recorriendo su nuca. Y les aseguro que es una sensación muy jodida, más que si nunca han tenido a nadie a quien abrazar por la noche. Si tienen ocasión, besen por favor. Con suavidad o intensidad, besen como si en cada uno de esos besos dejasen la vida. Y quienes tan sólo se tengan a si mismos, vean una buena película, disfruten de un buen libro o, tan sólo, descansen plácidamente, sin preocupaciones de ningún tipo, sin obsesionarse con los problemas que tengan. Ya tendrán tiempo a preocuparse mañana. Pero esta noche, disfruten del sueño.

Pero, claro, todo esto son sólo los deseos de un noctámbulo... Por favor, aprovéchense de estos u otros momentos, si pueden permitírselos. Son únicos.

miércoles 11 de febrero de 2009

Falso entierro


Saturación de emociones en una calle desierta.
La Luna observa, ríe, y se burla
del vacío que deja la ausencia de tu mirada.
De absurdos dilemas que carcomen mi estómago
que al igual que termitas atrapadas, todas ellas,
en mis venas,
lanzan miles de mordiscos,
como los que quiero ahora de tu boca.
Extraen la sangre que trota por ellas,
por querer expresarte con un gesto,
todas las sensaciones que me creas.

Pero ahí viene de nuevo, el fuego,
recorriendo mi cuerpo, quemando mis entrañas.
Arrasando la totalidad de mis dilemas,
llenando tu vacío de ceniza.
Ya estoy de nuevo, distante,
enterrando tus cenizas en la acera,
mientras la Luna observa, ríe, y se burla
del discreto y falso entierro de mis dudas.

lunes 9 de febrero de 2009

El cielo sobre Berlín



Don ángeles aparecen de la nada en el interior de un coche descapotable expuesto en un concesionario. Mientras, de fondo, el vendedor conversa con dos posibles compradores sin percibir sus presencias. Y es que a los ángeles nadie puede verlos, ni sentirlos. Son espíritus. Son metáfora. Entes poéticos que se nutren de las experiencias humanas, pero de una forma tan distante que duele imaginarlo. Sus nombres, aunque apenas son pronunciados en todo el film, son Damiel y Cassiel.

-¿Y?- pregunta Damiel.

Cassiel extrae de su gabardina negra una libreta y, dirigiendose a su amigo Damiel, comienza a leer -El sol ha salido a las 7:22 y se pondrá a las 16:28, en cuanto salga la Luna subirá el nivel de las aguas de los ríos Havel y Spree. Hoy hace 20 años que un avión de reacción soviético se estrelló cerca de Spandau, en el lago. Hace 50 años se celebraron...-

-Las olimpiadas.- interrumpe Damiel.

Cassiel sonrie por la interrupción de su amigo y prosigue su lectura -Hace 200 años Blanchard sobrevoló la ciudad en globo-

-Y hace poco lo hicieron algunos fugitivos- añade Damiel.

Mientras dialogan, Damiel señala con el dedo hacia el escaparate del concesionario. A través del espejo observan cómo una pareja se abraza y besa de manera apasionada en medio de la calle.

-Y hoy... En una avenida un hombre iba caminando cada vez más despacio mirando por encima de su hombro al vacío. En una oficina de correos un hombre que hoy se jubilaba ha pegado sellos de coleccionista en sus cartas de despedida; todos diferentes. Y luego, al salir a la plaza, ha hablado con un soldado americano... en inglés. No lo hablaba desde el colegio pero lo ha hecho con fluidez. En la cárcel de Plötzensee un preso, antes de lanzarse de cabeza contra un muro, dijo: “¡Ahora!”. En la estación del metro del Zoo el revisor, en lugar de decir el nombre de la estación gritó: “¡Tierra de fuego!”-

-¡Genial!- exclama Damiel.

-En la montaña un viejo le estaba leyendo La Odisea a un niño, y el pequeño oyente, de repente, dejó de parpadear-. De pronto, cierra el cuaderno y se dirige hacia Damiel -¿Y tu qué me cuentas?-

Un hombre con un bebé entre sus brazos y una mujer a su lado observa detenidamente el coche a través del espejo. Los dos angeles continuan hablando, siendo ignorados por un mundo que sigue girando.

Damiel extrae su cuaderno de notas y lee para su amigo -Una mujer ha cerrado el paraguas a pesar de que llovía para poder mojarse. Un escolar ha descrito a su profesor como un “helecho de la tierra” y lo ha dejado asombrado.- Se dirige hacia su amigo y sonríe. Deja de leer y se pone a mirar hacia el frente. Continua hablando, con una voz cargada de melancolía -Una invidente se ha tocado el reloj al notar mi presencia... Es fantástico vivir como un alma y ver dia a dia la eternidad de las personas siendo testigo de lo que sienten. Pero, a veces, la existencia espiritual es poco para mí... Quisiera dejar de bajar suspendido en el aire y sentir mi propio peso. Poner límite a mi infinidad y atarme a la tierra. Quisiera decir en cada uno de mis pasos, en cada ráfaga de viento: ¡Ahora!. Y ahora, y ahora... Y no decir: Para siempre. Hasta la eternidad. Ocupar un puesto en la mesa y jugar a cartas. Que me saluden, aunque sea con un gesto.–

Lanza un generoso suspiro. Prosigue en sus disertaciones -El tiempo que dedicamos ayudando a los demás es sólo una apariencia. Aparentamos ayudar al más débil de los contendientes en una pelea nocturna. Aparentamos pescar un pez. Aparentamos apoyarnos en la barra de un bar, aparentamos comer y beber... Cuando en un picnic, en el campo, esperamos el cordero asado y el vino no es verdad, sino apariencia. No es que quiera jugar con un niño o plantar un árbol hoy mismo, pero sería ya un gran paso. Poder llegar a casa después del trabajo y como Phillip Marlow darle de comer al gato. Tener fiebre, ensuciarme los dedos con el periódico. Emocionarme, no sólo como espíritu sino por una comida o por la forma de un cuello, de una oreja. Mentir. Sin parar. Sentir el peso de mis huesos al caminar. Adivinar algo en lugar de saberlo todo siempre. ¡Ah!, y ¡Oh!. Y ¡Ah Oh, caramba!. En lugar de "Sí" y "Amen"-

Cassiel, emocionado por las palabras de su eterno amigo, decide interrumpirlo -Sí... E incluso poder ser malos alguna vez. Enfrentarnos a todos los demonios de la tierra que se cruzan con las personas, pelearnos y echarlos de este mundo-

-¡Ooorgh!- Damiel gruñe.

-¡Ser salvajes!- Exclama, exaltado, Cassiel.

-O saber al fin qué se siente al quitarse lo zapatos bajo la mesa y estirar los dedos de los pies, descalzos. Así- Dice mientras permanece un instante mirándose los pies.

Cassiel observa hacia el frente con una mirada cargada de tristeza -Estar sólo. Indefenso. Estar serio. Nosotros sólo somos espontáneos dentro de nuestra gravedad. Sólo podemos observar, acumular, ver, certificar, proteger... ser espíritus. Siempre a distancia. Siempre en silencio...-

Los dos ángeles deciden interrumpir su conversación ante la divertida situación generada en el concesionario entre los dos futuros compradores del descapotable donde ellos permanecen, invisibles ante el mundo y ante las personas, y el encargado del lugar.

Y aquí finaliza uno de mis diálogos favoritos de esta memorable película. El cielo sobre Berlín es poética. Excesivamente poética. En diálogos e imágenes. Incluso aunque el protagonismo se lo lleven dos ángeles que observan la efímera eternidad de las personas, no es una película religiosa. Ellos son lo de menos. Son, como decía antes, metáfora de las preguntas que todos nos hacemos en algún momento, en la soledad de nuestro cuarto, al observar a la gente en la calle. Son el deseo de romper todos los muros interiores de las personas y llegar a sus corazones para decirles que no están solas, que en el fondo todos sentimos lo mismo. O el deseo de sentir por sentir algo, lo que sea: miedo, amor, ira, emoción, tristeza, alegría, euforia... lo que sea. Son, también, una metáfora de la auténtica soledad. Quienes sepan a que me refiero sabrán interpretar el verdadero significado de eso. Y al final, Damiel y Cassiel terminan por ser más humanos que los propios seres a los que ellos mismos observan.

Aunque coincide que las dos únicas películas que he comentado en este espacio están situadas en el mismo contexto histórico, son muy diferentes entre sí. Y, aunque hable de ella, sólo se la recomiendo a quienes se atrevan a dejarse llevar por la fuerza de una imagen o la profundidad de unos versos.

martes 3 de febrero de 2009

Historia de una fotografía


Autor: Robert Capa


Llevaba tiempo detrás de esta fotografía. En ella se ve a una mujer con el pelo rapado llevaba por un gendarme y a la que sigue una muchedumbre que lanza miradas de burla, escarnio y odio contra ella y su hijo. Me llamó la atención el día que leí un artículo de Arturo Pérez-Reverte sobre ella, titulado La risa de las ratas. Su autor es Robert Capa, el mismo que el de aquella famosa imágen titulada Muerte de un miliciano y que todos tenemos grabada en nuestras retinas probablemente gracias a los libros de historia del Bachillerato como retrato de la Guerra Civil Española y, en concreto, de la derrota republicana en aquella contienda fraticida que enfrentó a hermanos contra hermanos.

Podría describirles cómo queda reflejado en esta foto, de una forma realmente dantesca, lo mísera y cruel que puede llegar a ser la gente movida por el rebaño social, por el no vayan a pensar que yo..., por el jodido linchamiento público. La cobardía oculta tras la falsa decencia del que se sabe numeroso. La soledad y el miedo de una mujer con su hijo, que ve cómo aquellos a los que consideraba vecinos o amigos la juzgan y humillan porque todos ellos no tuvieron la suficiente valentía como para enfrentarse a quien se tenían que enfrentar y ahora deciden pagar sus frustraciones con ella. En cierto sentido, no se diferencian en nada a toda aquella masa de gente que promovió el ascenso y victoria del partido nazi en Alemania, dejando las nefastas consecuencias que todos sabemos. Esto me da para una reflexión sobre uno de los males más ruines del ser humano: el del que por cobardía y el miedo al qué dirán llega a cometer verdaderas atrocidades disfrazadas de supuesta bondad movido por la podredumbre colectiva del alma de las personas creyéndose, encima, justo con ello.

Podría contarles más, pero voy a dejar que sea don Arturo quien lo haga, porque él lo describió mejor que nadie en este artículo. Que les aproveche.



LA RISA DE LAS RATAS - Por Arturo Pérez Reverte

La he vuelto a ver por casualidad, buscando otra cosa en un viejo libro sobre los fotógrafos de Life. Y fíjense. Tengo mi propio álbum de fotos infames: fotos que a veces hasta son de verdad, que hice yo mismo. Y resulta que una imagen que conozco desde niño, tomada por otro en una guerra que ni siquiera viví, sigue impresionándome. A lo mejor es bueno que así sea, y el día en que esa foto deje de afectarme estaré encallecido más de la cuenta. Yo qué sé. Lo cierto es que hay imágenes que simbolizan cosas, y ésta retrata uno de los aspectos más viles de la condición humana. La tomó Robert Capa en Chartres, julio de 1944, cuando la ciudad fue liberada de los alemanes. En el centro de la imagen camina una mujer joven con el pelo recién rapado, vestida con una bata y con un niño de pocas semanas en brazos. Ella es francesa, y el bebé, hijo de un soldado alemán. La lleva detenida un gendarme. Pero lo peor no es esa escena sino la muchedumbre que camina alrededor: señoras de aspecto respetable, hombres que podrían ser considerados caballeros, niños, curiosos que miran o engrosan el tumulto. Y todos, absolutamente todos, ríen y se burlan de la joven que aprieta al niño contra su pecho y lo mira muda de vergüenza y de miedo. Debe de haber un centenar de rostros en la foto, y ninguno muestra compasión, pesar o disgusto por lo que sucede ante sus ojos. Ni uno.

Cada cual tiene sus ideas sobre la gente. En lo que a mí se refiere, con los años he llegado a la conclusión de que lo peor del hombre no es su crueldad, su violencia, su ambición lo los otros impulsos que lo mueven. Siendo todo eso tan malo como es, cuando miras de cerca y le das vueltas y te mojas donde te tienes que mojar, siempre terminas encontrando motivos, cadenas de causas y efectos que, sin justificar en absoluto tal o cual hecho, a veces al menos lo explican, que ya es algo. Pero hay una infamia a la que no consigo encontrarle el mecanismo, y tal vez por eso me parece la peor de todas; la más injustificable expresión de la mucha vileza que alberga el ser humano. Hablo de la falta de caridad. De la ausencia de compasión del verdugo -y el verdugo es la parte fácil del asunto- hacia la víctima. Hablo del ensañamiento, la humillación, la burla despiadada. Y eso, que ya es muy bellaco cuando corresponde al individuo con nombre y apellidos, se vuelve todavía más nauseabundo cuando adopta la forma popular. Me refiero a las Fuenteovejunas en su aspecto miserable; a la gente que pretende demostrar públicamente su adhesión o rechazo a tal o cual causa -cuando esa causa está indefensa y triunfa la opción opuesta, naturalmente- prestando su celo y su presencia y su risa al linchamiento fácil, sin riesgos. Los mirones que jalean y se descojonan del caído, y de esta forma pretenden avalarse, disimular, borrar sus propias claudicaciones y su propia vergüenza. Porque -y ésa es otra- observando la foto de Robert Capa uno se pregunta cuántas de las honradas mujeres que ríen escoltando a la joven rapada y a su hijo no agacharon la cabeza ante soldados alemanes con los que se abrían acostado tal vez, si hubieran podido, a cambio de comida o de privilegios. Cuántos hombres no les cedieron el paso en la acera o la silla en el despacho, o les lamieron las botas, o pusieron sus niñas a tiro cuando los otros eran vencedores, y pretenden ahora, en el escarnio fácil de esa pobre mujer y de su hijo, lavar su cobardía y su vergüenza.

Los he visto a todos ellos muchas veces en demasiados sitios. Los veo todavía, y no hay que ir a guerras lejanas para topárselos. Los veo aquí mismo, en las historias de la guerra civil que contaban mis abuelos, o en la memoria de mi amigo el pintor Pepe Díaz, en cuyo pueblo fusilaron a su padre por rojo en el año 39, y a su madre la obligaron a barrer las calles después de raparle la cabeza; y Pepe, que es un buenazo, ha dejado que le pongan ahora su nombre a una calle, en vez de pegarle fuego al puto pueblo hasta los cimientos, como habrían -habríamos- hecho otros. Sigo viendo a los de la tijera de rapar y la risa por todas partes, oportunistas, viles, esperando la ocasión de acompañar el cortejo con una carcajada grande y estruendosa, propia de buenos ciudadanos libres de toda sospecha. Porque todos esos canallas que se ríen de la pobre mujer de la foto siguen entre nosotros. Algunos de verdad, físicamente, venerables ancianitos respetados por sus nietos y sus vecinos, supongo. Otros sólo aguardan una oportunidad: son los cobardes que miran hacia otro lado y agachan la cabeza cuando el soldado alemán, o el heroico gudari, o el político de turno, o el jefe de personal, o el vecino del tercero izquierda, les escupe en la cara. Y sólo cuando éste se declare vencido, o lo maten, o pierda poder, o se vaya, saldrán del agujero para buscar a su mujer y su hijo, arrastrarlos por las calles y salir riéndose en la foto.


El Semanal - 30 de Septiembre de 2001

miércoles 28 de enero de 2009

Ave Fénix

¿Cómo podrías renacer sin antes haber quedado reducido a ceniza? F. Nietzche

Como el Ave Fénix, me he consumido en mis propias cenizas para renacer con la mirada limpia y decidida. Retomando las riendas para volver a dirigir al caballo que trotaba desbocado dejando tras su paso una estela de odio y ofensa contra la tierra sobre la que pisaba. No dejando que fuerzas hasta ahora desconocidas enturbien mi carácter y me conviertan en una sombra de lo que fui. Abandonando de golpe la catarsis impulsando mis energías hacia las metas que de verdad importan ahora. Encontrando la fuerza necesaria para derrotar a los demonios interiores que pretendían volver a llevarse mi alma con ellos. Dominando a la bestia que todos llevamos dentro. Aceptando mis contradicciones. Aceptándome tal como soy.

Y ahora, al igual que el Ave Fénix, estoy renaciendo de mis cenizas.

lunes 5 de enero de 2009

Cerrado temporalmente. Volveré...

El tiempo de recordar ha pasado. Ahora es momento de luchar. Tiempo de silencio mientras recojo, con calma, mi espada. Sobran las palabras. Es hora de actuar.

domingo 4 de enero de 2009

Sonata para un buen hombre


¿Puede un hombre escuchar ésta música, escucharla de verdad, y ser una mala persona? (Vida de Los Otros, 2006)


Es increible cómo una imagen tan discreta y sutil puede llegar a conmocionarme. Hacía tiempo que no me sucedía. Con el tiempo he adiestrado mi capacidad de observar los detalles en los que no se fija casi nadie. Un campo de aplicación para ello es el cine. No obstante, esa imágen lo es todo, aunque hay muchos a los que se les pasó por alto distraídos con la sorpresa de un final tan sencillo en imágenes y, a un tiempo, grandioso en profundidad y significado. Pocos son capaces de crear finales así, por cierto, tan condenadamente conmovedores. De los que no provocan el llanto fácil , sino que te embargan de una emoción que paraliza el aliento.

Volviendo a la imagen, es estratégicamente apreciable. Una huella torcida de color rojo carmín en el margen derecho de un archivo desclasificado emitido por la policía secreta de la República Democrática Alemana, conocida como la Stasi, los cuales se dedicaron durante los años de muro de Berlín en la Alemania Oriental a controlar todo aquel acto que fuera considerado subversivo o antirrevolucionario. Quien no haya visto la película no puede entender hasta qué punto una huella puede resultar tan poderosa como para desencadenar una intensa conmoción. El archivo está siendo leido por el sujeto a quien estaba dedicado el informe, atónito al comprobar cómo los últimos años de su vida habían sido milimétricamente registrados con micrófonos y máquinas de escribir. Pero, a medida que avanza el relato, los hechos empiezan a no coincidir con lo sucedido. La decepción al verse reflejado en ese documento deja paso a la confusión al descubrir cómo el agente que lo redactó se fue convirtiendo en cómplice de sus pequeñas transgresiones contra el sistema. La gota que colma el vaso es la observación de esa enigmática huella. Un aparente descuido del autor del informe, conocido con el nombre en clave HGW XX/7. Pero esa mancha es algo más. Representa un detalle cómplice de un gesto terriblemente valiente y honesto de un buen hombre hacia otro buen hombre. La convicción que, aunque nos enfrentamos solos ante nuestro destino en un mundo despiadado y cruel en el que sobran canallas e hijos de puta, siempre hay personas dispuestas a condenarse con tal de salvar a otra y rebelarse contra un sistema podrido y decadente, aunque su decisión de intervenir y tomar partido los lleve a quemarse vivos en el Infierno.

“Vida de los otros”. Una de esas películas cuya sola existencia justifica la del cine mismo.

viernes 2 de enero de 2009

Liberación

Una puerta se cierra de golpe en la casa. Una situación insignificante, hay corriente: la ventana de la terraza está abierta de par en par en una habitación habitualmente oscura y cargada de libros, de papeles. De recuerdos. Dentro de ella no hay nadie, y al otro lado, menos que nadie. Sólo ruido. El sonido de una ambulancia y bullicio de gente que abarrota la calle. La gente comenta lo sucedido.

-Yo lo vi. Abrió la ventana, miró hacia el suelo y, antes que pudiera reaccionar ante lo que iba a suceder, saltó-

-Era un chico tan amable...-

-Habrá que llamar a su familia. ¿Alguien conoce a sus padres?-

Mientras el yace, inerte, en el suelo. El peso de sus recuerdos pudo más que su propio cuerpo mientras descendía vertiginosamente hasta estrellarse contra la acera. Todos los que ahora disfrutan del espectáculo piensan que se suicidó. En realidad él quería comprobar si podía vencer la densidad de su alma, de sus recuerdos, luchando encarnizadamente contra la gravedad. Ahora la policía toma detalles de lo ocurrido, y un grupo de tres asistentes sanitarios tapa su cuerpo con una lona dorada. Intentan levantar el cadáver tratando de no derramar más sangre de la que ya hay en la acera, y lo suben a una camilla para llevarlo a la ambulancia, donde lo transportarán al hospital para certificar su muerte.

-Lo más probable es que reventara por dentro.-

-Tan joven...-

Ignorantes palabras. Es fácil decir eso cuando su anciana mirada ya no se encuentra encerrada en su cuerpo. No obstante, los ATS siguen trabajando, abriéndose a codazos entre la multitud que asoma la cabeza mientras llevan la camilla a la ambulancia. Quién sabe, quizás deseen recibir lecciones de anatomía forense. Cierran la puerta trasera del vehículo e intentan alejar a la multitud.

-¡Abran paso! ¡Circulen, me cago en Dios!-

Un policía intenta disuadir a la gente. Pero las personas siguen haciendo congregación de la tragedia. Una auténtica fiesta popular.

-Deje. Nos vamos.-

El conductor de la ambulancia activa las sirenas y, con una violenta maniobra, consigue salir del lugar espantando a la gente con su gesto.

-Son como palomas. Como jodidas palomas-

La ambulancia recorre toda la ciudad. En pocos minutos, ha llegado a su destino. Pero algo increíble sucede cuando extraen la camilla hacia el exterior.

-¿Y estos bultos que sobresalen del cuerpo? Es extraño...-

Uno de los asistentes sanitarios retira la lona para despejar la duda.

-¡Qué estúpida broma es esta!-

Los tres contemplan, estupefactos, la situación. No hay sangre. No hay cadáver. Sólo montones de piedras acumuladas sobre la camilla. Junto a ellas, una bolsa en cuyo interior hay barbas y pelucas postizas de color blanco y rojo, pintura negra y tres trajes de corte árabe. Adosada a la bolsa hay una nota pegada con celo.

"Este es mi regalo de Reyes. Son mis recuerdos. He decidido liberarme de ellos antes de la caída. Repartan una por cada persona que ha disfrutado del espectáculo en la calle. Y no me busquen. Jamás me encontrarán. No se molesten tampoco en entenderlo. Sólo hagan lo que les pido, pero no es necesario que se pongan esos ridículos disfraces. Aunque no se lo crean, he conseguido volar. Y sigo vivo. Con eso basta. Gracias por todo."

miércoles 31 de diciembre de 2008

Piedras para una balanza

La una y cuarto de la madrugada. Última noche del año. Pasea tranquilo por las calles de la ciudad. Habitualmente no elige su itinerario, va donde lo lleven los pies y los recuerdos. Pero esa noche decide caminar cuidadosamente por las aceras más oscuras y silenciosas, tratando de evitar el bullicio de gente que abarrota las calles. Imaginando lo que podría ser un delicioso pasatiempo: francotirotear los papanoeles de las ventanas cargado de piedras y un tirachinas construido con el nudo de la rama de un castaño. Ante ese gamberro pensamiento decide alejarse a un lugar menos tentador. Por suerte, siempre existen rincones donde perderse. Sólo hay que desviarse de la insultante iluminación navideña que estos días guía al rebaño para recordar que no debemos salirnos del camino marcado por el consumo. Mientras observa las luces desde una relativa lejanía, a la orilla del río, hace balance de todo y de nada. Un año que se acaba. Un año en el que han sucedido demasiadas cosas, importantes cambios. Un año de traiciones, lealtades, olvidos y encuentros. De amor y decepción. De extremos y ambigüedades. Aburrido y, a un tiempo, intenso. Un año contradictorio. El único balance válido que puede hacer es que no existe balance, ni balanza que lo equilibre. Y, a partir de ahí, incertidumbre. Pero es de incertidumbres de lo que se alimenta. Y ahora, vuelta a casa, no sin antes recoger unas cuantas piedras del río. Son su particular regalo de Navidad en la última noche del año.

miércoles 24 de diciembre de 2008

Recuerdos para una Nochebuena

Todo el mundo las felicita. Pero yo salgo a la calle y observo sus rostros tristes, sus nervios, su mala educación en las colas de supermercados, comercios, centros comerciales. No todos, por supuesto siempre hay algunos que se atreven a sonreir. Aunque la ilusión dura poco cuando te aproximas un poco y ves lo vacía que está. Cuando estás a punto de dejar de sonreir tu también ante ese panorama, te topas con dos niños que corren y juegan por una calle próxima a tu barrio. No te paras a pensar demasiado en ello pero llegas a casa, a la calidez solitaria de tu hogar, y esa imagen viene de nuevo a tu cabeza. Y, como un percutor que acciona una bala, te pones a recordar. Probablemente sean hermanos. Son felices, realmente felices, en estas fechas amargas y llenas de risas fingidas para los adultos. De hipocresía. De falsos elogios al cocinero. De puñales. Manteles manchados de vino tinto recuerdan la sangre vertida por las heridas provocadas. Pero los niños, igual son primos, siguen jugando en el salón. Ilusionados porque puede que esa noche toque algún regalo. Contentos al ver tanto alboroto, tanto jaleo en una casa en la que habitualmente sólo están ellos. Y recuerdas cuando estas fechas estaban cargadas de ilusión y alegría para ti, cuando todavía significaban algo. Recuerdas los viajes en coche por puertos nevados y solitarias carreteras que conectan con autovías ruidosas cargadas de automóviles que van, vienen, dejando tras de sí una estela de luces. Recuerdas llegar a casa de tus abuelos maternos, entrar y oler la humedad mezclada con el aroma de los alimentos que tu abuela había estado cocinando mientras llegabais. Notar cómo uno de los siameses de tu abuela se te enrosca entre las piernas haciéndote perder el equilibrio, mientras el otro yace, plácidamente, en uno de los sofás de un discreto salón que da hacia un extenso patio interior que antiguamente fue huerto. Ver a tus tíos cuando aun eran unos chavales y no se les había pegado la maldad y el egoismo característicos de unos adultos que aun no se han parado a pensar en el daño que han ocasionado con sus actos a otras personas que sólo les ofrecieron ayuda. Recuerdas ver a tu abuelo vestido de traje gris, remangado, cortando unas lonchas de jamón en una fuente. Anoche volviste a coger una de sus pipas. Nunca lo habías observado, está mordida en su boquilla. Otro pequeño recuerdo de él, además de una bata bermellón que aun te pones, una fotografía de juventud con la mirada pícara e inteligente de sus azules ojos y su expresión benévola mirando hacia la cámara. Y, sobre todo, su pelo rubio brillando en blanco y negro. Y también libros. Muchos libros. Pero no los libros en sí, cuando te da por abrir cualquiera y comprobar que, en alguna página, hay discretas quemaduras de haberse caido la ceniza del puro que fumaba mientras leía en algún viaje, en la cama, en algún parque. Siempre te gustó el olor de los puros. Te recuerdan mucho a él. Como también te viene a la cabeza la espina que tienes clavada en el alma, al no haber tenido ocasión de hablar con el cuando ya eras adulto. La de interesantes conversaciones que habríais podido tener. Pero tu tenías trece años cuando se fue, y no entonces, sino ahora, te das cuenta del vacío que dejó en tu corazón.

Pero hay más cosas. Más recuerdos. Cercanos, y dolorosos. Estuve a punto de no salir, pero no podría soportar quedarme en casa esta noche. Supongo que le dedicaré a mi padre melancólicas miradas, amargas sonrisas. Intentaremos hacer como hace el resto: comer, brindar y reir. Y recordar. Espero que no se ponga a llorar después. Sin embargo, recordando se me han pasado las horas. Y escribiendo, una pequeña parte de lo que he recordado. Estas fechas son tristes. E hipócritas. Y yo prefiero evitarlas. La Navidad debería existir sólo para los niños. Los adultos nos tendríamos que dedicar a cosas más nobles, como aportar una parte de nuestra oscura alma para hacer que este mundo sea un poco menos canalla. Menos jodido. Palabras vacías. Salúd, buen vino y buenos alimentos. No se atraganten con el turrón y, por favor, ni se les ocurra manifestarme sus buenos propósitos para estas fechas. No los van a cumplir, así que mejor canten villancicos y manténganse quietecitos en su mundo feliz.

miércoles 17 de diciembre de 2008

De perro verde a perro verde



Hay personas de las que, según pasan los años, guardas más aprecio de haber conocido. Personas que el mero hecho de existir provoca que este jodido mundo no sea tan gris ni tan canalla. Por mis experiencias personales y mi carácter, he tenido la suerte de conocer a varias de ellas en el transcurso de mi vida. Gente peculiar que no siguen las pautas impuestas por una sociedad cada vez más cómoda y mimética. Y me alegra comprobar que, después de un tiempo, algunas de ellas siguen igual que cuando las conocí. Es dificil describir esa sensación de manera que lo entiendan de la mejor forma posible. Una de ellas estudió conmigo en el instituto. Lo conocí el año que tuve que repetir segundo de bachillerato por mis pecados y mi falta de cabeza. Siempre nos hemos llevado bien, y pronto comenzó a existir entre nosotros una especie de complicidad y admiración mutua que, a pesar de las pocas veces que nos hemos visto en estos años, seguimos manteniendo. Si, le admiro. Porque siempre se atrevió a hacer cosas que el resto de mortales ni tan siquiera hemos contemplado. Porque ha vivido y está viviendo su vida en la dirección por la que soplan sus inquietudes. Porque, a pesar de ello, siempre que hemos coincidido ha mostrado una humildad que pocos pueden lucir con lo que él ha vivido. Porque siempre que alcanza una meta está maquinando la forma de llegar a otra distinta. Porque es un jodido trotamundos que viaja mucho y nunca se queda quieto en un sitio. Porque es un perro que comparte conmigo el color verde de su pelaje.

Esta mañana, no sabes cuánto me ha alegrado saber de ti. Saber que sigues siendo el mismo trastornado que encuentra trabajo en un sitio para coger fondos e irse a vivir a otro. Saber que sigues tan hermético, pero tan humano, como siempre. Saber que, a pesar de lo vivido, te queda mucho espacio para seguir enriqueciendote con tus viajes. Y te odio, cabrón. Por encender una llama de esperanza en este mundo infectado de cuerpos sin alma, corazones sin vida, venas sin sangre fluyendo por ellas. Por mostrar que todavía hay gente que consigue ser libre sin preocuparse por el coste que ello supone en sus vidas. Por lograr que, a través de tu actitud, consigas que entienda por qué soy lo que soy y por qué hago lo que hago.

Y hoy, porque me da la gana, porque me conoces y sabes que siempre lo hago, te dedico la canción que acompaña esta entrada. Espero poder visitarte pronto, ya estés en Nueva York, Túnez, Tokio, Girona, Sidney o Santo Domingo. Y que nos duelan las jodidas mandíbulas de tanto hablar.

viernes 14 de noviembre de 2008

I Remember - Damien Rice



Y empiezo dejando contenido en forma de música y, además, repitiendo un vídeo que ya mostré en su momento en el desaparecido espacio "Con los clavos de las palabras". Es una canción que estos últimos días he vuelto a escuchar con mucha frecuencia. Sobran los motivos.

Como dije en su día, me encanta la estructura de la canción. Pasa de la dulce voz de Lisa Hannigan al canto desgarrado de Damien Rice para, luego, dar paso a una sucesión de acordes tocados de manera apasionada y caótica. Efectivamente, la canción se transforma de manera impredecible, como un dulce recuerdo que se vuelve nostálgico y termina en dolor y lamento. De esta actuación me gusta, sobre todo, la expresión de todos y cada uno de los componentes de la banda.

Indefinido comienzo...

Ignoro con qué intención me decidí, en su momento, a abrir este nuevo espacio. Quería un lugar análogo a mi ya desaparecido blog “Con los clavos de las palabras”. Un sitio donde dejar plasmadas en forma de textos, videos y música mis inquietudes, mis gustos personales, mis ideas, mis sentimientos. Mi vida. Es una empresa ilusa, porque aunque existen pequeños fragmentos que mostrar y que son parte de ella, sólo hay una forma de darles un sentido en todo su conjunto y es estar viviendo esa misma vida. Pero mi intención tan sólo es hacer garabatos en un cuaderno, no pintar la Capilla Sixtina.

En cualquier caso, y a falta de definir los motivos que justifican la apertura de este rincón, intentaré actualizarlo con los contenidos que más me apetezcan según el momento, sin una forma fija que pudiera dar consistencia a todo el conjunto de entradas que, espero, lean y disfruten.

Que aproveche.